No hubo otra vuelta olímpica como en Qatar. Lionel Messi soñó con despedirse de los Mundiales levantando otra Copa, pero España le arrebató el título en la final de Estados Unidos, México y Canadá. El capitán argentino dejó la cancha entre lágrimas, abrazado por sus compañeros y ovacionado por un estadio que entendió que estaba presenciando el cierre de una de las páginas más extraordinarias de la historia del fútbol.