El cuarto fin de semana largo de 2026, con motivo del Día del Trabajador, dejó una señal de cautela para el turismo interno en Argentina. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), un total de 1.066.464 turistas recorrieron el país, generando un impacto económico directo de $235.008 millones en sectores como alimentos, alojamiento, transporte y recreación.
El informe destacó una caída del 8% en la cantidad de viajeros respecto al mismo feriado en 2025. Sin embargo, esta comparación debe contextualizarse, ya que el año pasado el descanso tuvo cuatro días, mientras que en 2026 fue de tres. Si la referencia se toma en 2023, cuando también hubo tres días, el turismo creció un 16%.
Menos gasto por persona y menos días
El gasto promedio diario por turista fue de $110.181, con una disminución real del 1,6% interanual. Asimismo, la estadía promedio se redujo a dos noches, lo que representa un 25,9% menos que en 2025. En términos reales, el gasto total fue 32,9% inferior al del año anterior, reflejando viajes más cortos, decisiones de último momento y consumos enfocados en rubros esenciales.
Una particularidad del fin de semana largo fue la segmentación de la demanda, concentrada en destinos con eventos específicos o atractivos consolidados. Ciudades como Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Bariloche y Puerto Iguazú mantuvieron su capacidad de atracción gracias a su infraestructura y conectividad.
Destinos con eventos nacionales destacados también tuvieron un buen desempeño: Goya (Corrientes) por la Fiesta Nacional del Surubí; La Cumbre (Córdoba) con el Desafío del Río Pinto; Concordia (Entre Ríos) por el TC2000; y Yerba Buena (Tucumán), que alcanzó una ocupación del 96%, el nivel más alto registrado en el relevamiento.
Por otra parte, localidades intermedias ganaron protagonismo gracias a ferias, actividades culturales y propuestas gastronómicas. Entre ellas se encuentran San Antonio de Areco, Cañuelas y Baradero en Buenos Aires, y Villa Yacanto, Villa del Dique y San Lorenzo en Córdoba.
La Ciudad de Buenos Aires recibió más de 100.000 visitantes nacionales e internacionales, con una ocupación hotelera promedio del 67% y un impacto económico estimado en $28.000 millones. La oferta combinó espectáculos, la Feria Internacional del Libro y circuitos turísticos urbanos.
En Córdoba, la ocupación hotelera osciló entre el 58% y el 68%, con picos superiores en destinos como Villa Carlos Paz (70%-78%) y Calamuchita (68%-75%), generando un impacto económico provincial estimado entre $48.000 y $60.000 millones.
Mendoza reportó una ocupación del 65%, con la llegada de 54.033 turistas y un impacto económico cercano a $12.392 millones. La Maratón Internacional de Mendoza, con más de 11.000 corredores, fue un motor clave para el movimiento turístico.
En Santa Fe, el movimiento económico superó los $17.900 millones, con un gasto promedio diario por turista de $173.190 y la llegada de 86.390 visitantes entre turistas con pernocte y excursionistas.
Eventos deportivos, gastronómicos y religiosos los principales motivos de estas escapadas
El informe de CAME subrayó que los eventos deportivos, gastronómicos, religiosos y culturales fueron el principal motor del fin de semana largo. En muchos destinos, la ocupación mejoró notablemente durante actividades específicas que movilizaron visitantes.
Asimismo, durante el feriado se consolidó el uso de billeteras virtuales y pagos con QR, especialmente porque los bancos estuvieron cerrados. Estas herramientas fueron centrales para consumos en gastronomía, ferias y comercios pequeños, combinadas con promociones bancarias, reintegros y cuotas sin interés en alojamiento, combustible y gastronomía.
Aerolíneas Argentinas transportó más de 158.000 pasajeros en cuatro días, con una ocupación promedio del 82% y picos superiores al 90% en vuelos domésticos, concentrando mayor flujo entre jueves y viernes. Mendoza, Córdoba, Puerto Iguazú, Bariloche y Salta fueron destinos muy elegidos.
En Neuquén, el turismo se impulsó principalmente por escapadas de cercanía y visitantes regionales. Destacó Villa Pehuenia-Moquehue, que alcanzó altos niveles de ocupación gracias a la 20ª edición de la Fiesta Nacional del Chef Patagónico.
La región cordillerana también fue foco de actividad. San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Junín de los Andes recibieron turistas atraídos por circuitos naturales de lagos y montaña, mientras que el eje de los Siete Lagos volvió a ser un corredor clave para el turismo provincial.
Neuquén capital mantuvo su movimiento con propuestas urbanas, recorridos guiados gratuitos, ferias y actividades culturales. El corredor del Alto Neuquén destacó por ofertas vinculadas al turismo rural, la identidad local y la gastronomía.
En Río Negro, el turismo fue moderado y centrado en escapadas de proximidad. San Carlos de Bariloche concentró buena parte del flujo turístico, apoyado en sus paisajes naturales y una agenda cultural que acompañó el fin de semana. También se registró actividad en El Bolsón, Dina Huapi, Cipolletti y General Roca, con perfiles de turismo interno y regional.
En la costa atlántica, Las Grutas y Playas Doradas mantuvieron actividad, aunque con menor intensidad por la temporada media, destacándose caminatas costeras, gastronomía y actividades al aire libre.
Para la próxima temporada invernal, Bariloche prevé un aumento cercano al 15% en la llegada de turistas brasileños, lo que reafirma la importancia del mercado internacional en los destinos de nieve.
En términos generales, el fin de semana largo reflejó un comportamiento mixto en la región patagónica: circulación sostenida en destinos consolidados, mayor peso de visitantes regionales, estadías más breves y una demanda más selectiva. En este contexto, los eventos, las promociones y la conectividad se presentan como factores clave para sostener el turismo fuera de la temporada alta.
En lo que va del año, los cuatro fines de semana largos movilizaron a 7.940.720 turistas en todo el país, con un gasto acumulado de $2,28 billones. Frente al mismo período de 2025, el turismo creció un 8,1%, aunque el último feriado evidenció que se viaja con mayor prudencia en duración y consumo.