El emblemático glaciar Perito Moreno, uno de los mayores atractivos naturales de Argentina, ha comenzado a retroceder con una velocidad que no se había registrado en décadas, generando inquietud en El Calafate, ciudad que depende en gran medida del turismo asociado a esta maravilla natural.
Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, en apenas 97 días, el glaciar perdió 0,8 km² de su superficie, una cifra inédita por su magnitud y rapidez, que representa el 25% del total del retroceso acumulado en los últimos 15 años. Esta tendencia fue difundida por Glaciarium y refleja un cambio preocupante en la dinámica del hielo.
El frente del Perito Moreno se desplazó hasta 420 metros alejándose de la Península de Magallanes, un fenómeno sin precedentes recientes que modifica uno de los principales puntos de observación para quienes visitan el glaciar.
Preocupación en El Calafate
En El Calafate, donde la economía gira en torno al turismo, el fenómeno aún no impacta de forma inmediata en la actividad, pero comienza a generar preocupación sobre cómo podría transformar la experiencia turística que atrae a miles de visitantes cada año.
El vínculo entre el glaciar y la economía local es directo: hoteles, excursiones, gastronomía y transporte dependen en gran medida de la afluencia turística motivada por la imponente presencia del hielo.
Diego Coll Benegas, CEO de Turismo Doss, expresó: “Todo lo que tenga que ver con el cambio climático preocupa a todo el mundo, incluido a nosotros, ya que el glaciar es el activo más importante”. Añadió que “la protección del glaciar es vital para todos, pero especialmente para quienes vivimos del turismo en Calafate, por lo que todo lo que atente contra él es una gran preocupación”.
El empresario también diferenció los procesos naturales de los efectos del cambio climático: “En cuanto a los desprendimientos, tienen más que ver con dinámicas naturales: hay épocas con más y otras con menos”, pero remarcó que “sí existe un retroceso del glaciar vinculado al cambio climático”.
Desde el sector privado, el foco está puesto en la evolución del frente glaciar, no tanto por una caída inmediata de visitantes, sino por cómo podría modificarse el principal atractivo turístico en el mediano plazo.
Ignacio Alcántara, empresario local, admitió que “ver que el glaciar va perdiendo masa en su parte frontal nos angustia y nos preocupa”. Además, vinculó este fenómeno con cambios globales: “La realidad actual del calentamiento global es imposible de negar”.
Alcántara también destacó hallazgos científicos recientes, como la formación de tormentas eléctricas sobre el glaciar, algo antes impensado: “Escuchar un trueno en El Calafate es casi la noticia del año”.
A pesar de la preocupación, dentro del sector existe la esperanza de que el fenómeno no altere drásticamente la dinámica turística. “Tenemos esa fe o esperanza de aferrarnos al enfoque de los científicos que indica que esto es un poco cíclico”, señaló Alcántara.
Los especialistas coinciden en que el impacto principal no es solo la pérdida de superficie, sino la distancia creciente del frente del glaciar respecto a las pasarelas de observación. El glaciólogo Lucas Ruiz explicó que “no tener el frente glaciar ahí a 60 o 70 metros y tenerlo a 400 o 500 metros le quita atractivo a la zona”.
Ruiz aclaró que hasta ahora esta situación no ha provocado una caída significativa en la actividad turística, pero advirtió que “tal vez dentro de un par de años más, si el glaciar realmente se queda alejado de las pasarelas, van a tener que inventar una nueva infraestructura o excursión para llegar”.
Con más de 250 kilómetros cuadrados de superficie, el Perito Moreno sigue siendo un gigante, habiendo perdido aproximadamente un 1 o 2% de su masa. Sin embargo, el aspecto crucial es la tendencia al retroceso constante.
Luciano Bernacchi, director científico del Glaciarium, señaló que el cambio de dinámica se inició hacia finales de 2019 o 2020, marcando el fin de un largo período de estabilidad en el que el glaciar mantenía un equilibrio entre avances y retrocesos estacionales.
Bernacchi explicó que uno de los motivos de esta inestabilidad es la pérdida de contacto con una morrena que brindaba soporte, lo que provoca que al retirarse hacia aguas más profundas el glaciar se desprenda con mayor frecuencia.
Este retroceso, aunque aún no impacta de manera crítica en la actividad turística, es seguido con atención en El Calafate, donde la expectativa es que la evolución del Perito Moreno no modifique abruptamente la oferta y el atractivo que sostienen la economía local.