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Jueves 09 de Abril, Neuquén, Argentina
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Ley de Glaciares: advierten que la reforma deja sin protección zonas clave que alimentan ríos y pone en riesgo el agua

Un especialista explicó cómo la modificación reduce las áreas protegidas y habilita actividades en sectores que regulan el agua en la cordillera. Qué cambia y por qué genera preocupación.

Por Redacción

Jueves, 09 de abril de 2026 a las 15:26
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La reciente modificación de la Ley de Glaciares abrió un debate que va mucho más allá de la minería. En términos simples, lo que está en juego es el agua que baja desde la cordillera hacia las ciudades.

El doctor en geología Juan Federico Ponce, investigador y profesor, explicó en AM550 que los cambios introducidos reducen de manera significativa las áreas protegidas, especialmente en zonas que no siempre son visibles pero que cumplen una función clave.

Qué es el ambiente periglaciar y por qué importa

No todo el hielo está en los glaciares. Hay otras zonas en la montaña donde el suelo permanece congelado o se congela y descongela según la época del año. A eso se lo llama ambiente periglaciar.

Ponce lo explicó de forma clara: se trata de “un área de clima frio, de montaña, donde en el suelo se producen procesos de congelamiento y descongelamiento”, definió.

Ese proceso no es menor. En invierno, esas zonas almacenan agua en forma de hielo. En verano, ese hielo se derrite lentamente y alimenta arroyos y ríos.

En otras palabras: funcionan como una reserva natural que regula el agua.

Qué cambió con la reforma

Hasta ahora, toda esa área estaba protegida. Con la modificación de la ley, esa protección se reduce.

“La ley antes protegía a todo el ambiente. La reforma reduce el área de protección únicamente a los glaciares de escombro”, precisó el especialista.

Eso implica que una gran parte del territorio que cumple función hídrica deja de estar automáticamente resguardado.

Zonas que alimentan ríos, ahora en discusión

El impacto no es solo ambiental, sino directo sobre el agua que llega a las ciudades.

Ponce fue concreto: “Son zonas reguladoras hídricas que alimentan los grandes ríos del país, que nacen en la cordillera”.

Al quedar fuera de la protección estricta, esas áreas podrían ser utilizadas para actividades como la minería, siempre que pasen evaluaciones ambientales.

El problema es que esas mismas zonas son el origen del agua que luego baja a los valles.

Minería más cerca y posibles efectos

Uno de los puntos más sensibles es la cercanía de la actividad minera con estos ambientes.

“El polvo puede ir a parar a la superficie de los glaciares”, explicó Ponce, en referencia a las explosiones que se realizan para extraer minerales.

Ese detalle técnico tiene una consecuencia concreta: el hielo pierde su capacidad de reflejar el sol y se derrite más rápido.

Quién decide qué se protege

La reforma también cambia quién toma las decisiones. Ya no habrá un criterio único a nivel nacional.

“Cada emprendimiento minero va a tener que hacer estudios ambientales que va a tener que aprobar cada provincia”, explicó el geólogo.

Eso significa que cada provincia evaluará caso por caso, con sus propios criterios, si una zona se protege o si puede ser explotada.

Incluso, hay un punto clave:
“Hay que demostrar que los glaciares generan aporte hídrico importante”, apuntó.

Si no se prueba ese aporte, el área podría habilitarse.

Un cambio de lógica que abre interrogantes

Antes, la regla era clara: proteger todo el ambiente glaciar y periglaciar. Ahora, el esquema es distinto.

Se abre la posibilidad de intervenir en zonas sensibles, siempre que se justifique técnicamente.

Ponce lo resumió de forma directa: “La actividad minera siempre genera impacto”.

El debate ya no es solo ambiental o económico. Es sobre cómo se define qué se cuida y qué no, en un contexto donde el agua que baja de la cordillera es la base de la vida en gran parte del país.

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