El negocio de las agencias de viajes en Argentina experimenta un cambio profundo en sus principales desafíos. Según el informe “Actualidad y Perspectivas Agencias de Viajes 2026” presentado por el Observatorio Económico de Agencias de Viajes de la República Argentina (OEATur) durante el 51° Congreso de Faevyt en Mendoza, la preocupación central ya no está en la volatilidad del dólar, sino en la rentabilidad y la creciente competencia.
Durante años, el dólar fue el indicador clave para la industria turística, condicionando las decisiones comerciales por la brecha cambiaria, el cepo y los impuestos sobre viajes al exterior. Sin embargo, hoy las agencias enfrentan un escenario donde la caída del consumo, la presión fiscal y la hipercompetencia ganan protagonismo.
El economista Pablo Singerman, uno de los autores del estudio, describe esta transformación: “El trabajo funcionó como una radiografía de la nueva etapa que atraviesa el canal profesional”. Destaca que el mercado se volvió más fragmentado, con márgenes más ajustados y consumidores más sensibles al precio, donde la competitividad futura dependerá menos del contexto cambiario y más de la gestión y la innovación.
De acuerdo con la encuesta, el 30,6% de las agencias señala la caída de la demanda y el cambio en el comportamiento del consumidor como el principal obstáculo para la rentabilidad en 2026. Le sigue la carga tributaria con un 27,8% y la competencia desleal con un 22,2%. La inestabilidad cambiaria apenas preocupa al 2,8% de los consultados, evidenciando un giro en el foco del sector.
La competencia ya no es solo agencias y plataformas digitales
Este nuevo panorama incluye una competencia no solo entre agencias tradicionales, sino también con plataformas digitales internacionales, metabuscadores, influencers, grupos informales y consumidores hiperconectados que comparan precios en tiempo real. En este contexto, seis de cada diez agencias lograron mantener su cartera de clientes gracias a la confianza, el servicio y el asesoramiento profesional.
Singerman subraya que, a pesar de la expansión de plataformas digitales y la automatización, las agencias tradicionales conservan un diferencial en el acompañamiento humano y la resolución de problemas complejos, algo que se reforzó durante la pandemia cuando gestionaron cancelaciones y cambios de vuelos con mayor eficacia que las plataformas automatizadas.
No obstante, el informe advierte que el servicio ya no es suficiente por sí solo. La profesionalización y la rápida adaptación a las nuevas dinámicas digitales son fundamentales para seguir siendo competitivos.
Un aspecto destacado del estudio es el avance de la inteligencia artificial (IA) en el sector. El 83,3% de las agencias ya utiliza herramientas de IA en distintos niveles, mientras que un 22,2% ha logrado una integración plena en procesos clave. Esta tecnología impacta en la generación de contenidos, automatización de respuestas, seguimiento comercial, personalización de ofertas y análisis de datos.
La IA dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad estratégica. El 80,6% de las agencias considera a la inteligencia artificial como la prioridad principal para capacitar a sus equipos en 2026, superando temas como la transformación digital y el marketing móvil. La competitividad futura estará basada en el conocimiento, la automatización y la capacidad de adaptarse rápidamente.
En un contexto económico aún complejo, el sector muestra señales de inversión y optimismo. Cerca del 90% de las agencias planea reinvertir parte de sus ingresos en tecnología, capacitación y nuevas habilidades. Los porcentajes de reinversión previstos son: 36,1% entre 1% y 5%, 22,2% entre 5% y 15%, y otro 22,2% entre 15% y 25%.
A pesar de la preocupación por la rentabilidad, el 61,1% de las agencias indicó que sus costos operativos no superaron su capacidad de generar ingresos genuinos en 2025, mostrando un escenario menos crítico que en años anteriores.
El informe también aborda la diferenciación entre gasto turístico y otros consumos dolarizados en el exterior, destacando que alrededor del 25% de esos egresos corresponde a servicios digitales y comercio electrónico, no a turismo. En marzo de 2026, el gasto turístico efectivo representó el 56,6% del total, según datos presentados en el Congreso.
Las perspectivas para lo que resta de 2026 son cautelosas pero estables. El 55,6% de las agencias espera estabilidad en el turismo emisivo internacional, con un 25% anticipando caída y un 19,4% crecimiento. En turismo receptivo internacional, el 72,2% prevé estabilidad, mientras que el turismo nacional muestra signos de debilidad con un 33,3% que espera caída.
La conclusión general es clara: las agencias de viajes ya no dependen exclusivamente del dólar para definir su éxito. La clave está en adaptarse a un consumidor digital, mantener márgenes en un mercado hipercompetitivo y apostar por la tecnología y la profesionalización para seguir generando valor.
“El negocio de las agencias ya no parece dividirse entre emisivo y receptivo, online y offline, tradicional o digital”, afirmaron los analistas. “La nueva frontera pasa por quién logra adaptarse más rápido a un consumidor que cambió, a una competencia cada vez más agresiva y a un mercado donde el servicio vuelve a ponerse verdaderamente a prueba”.