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La Ruta de los Siete Lagos y sus curiosidades que hacen único a este camino patagónico

Más allá de sus paisajes famosos, la Ruta de los Siete Lagos guarda detalles sorprendentes que muchos viajeros descubren recién cuando la recorren. 

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Jueves, 15 de octubre de 2026 a las 21:33
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Entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, la Ruta Nacional 40 atraviesa bosques patagónicos, montañas y lagos en un trayecto que se ha convertido en uno de los paseos más buscados del país. Pero detrás de las postales más típicas que suelen aparecer en las redes sociales, existen historias y particularidades que la vuelven aún más interesante. 

La famosa Ruta de los Siete Lagos está compuesta por las aguas cristalinas de los lagos Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi, que se unen en unos pocos kilómetros para que quienes la recorren puedan maravillarse una y otra vez con estas postales neuquinas.

 

No son solamente siete lagos

Aunque el recorrido es conocido mundialmente como Ruta de los Siete Lagos, durante el viaje también pueden descubrirse otros espejos de agua cercanos. Además de los lagos que dan nombre al circuito, los visitantes pueden acceder a destinos como Hermoso, Meliquina, Traful y Espejo Chico, entre otros. 

 

El curioso arroyo que se divide en dos océanos

Uno de los fenómenos naturales más llamativos del recorrido es el denominado Arroyo Partido. Según explica Turismo Neuquén, sus aguas se bifurcan y siguen caminos diferentes: una parte termina en la cuenca atlántica y la otra en la pacífica. Se trata de una rareza geográfica poco frecuente en la región. 

 

Une dos parques nacionales

No todos los viajeros saben que gran parte del trayecto atraviesa áreas protegidas. El circuito conecta los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, dos de los espacios naturales más importantes de la Argentina, reconocidos por la conservación de sus bosques, lagos y biodiversidad. 

 

Tiene una cascada visible desde la ruta

A unos 43 kilómetros de San Martín de los Andes aparece uno de los puntos más fotografiados del camino: la cascada Vuliñanco. El salto de agua puede observarse desde un mirador ubicado junto a la ruta y suele convertirse en una parada obligada para quienes realizan el recorrido. 

 

Cambia por completo según la estación

Pocas rutas argentinas muestran transformaciones tan marcadas a lo largo del año. En primavera predominan los colores intensos del bosque, el verano invita a disfrutar playas y campings, el otoño ofrece paisajes teñidos de amarillos y rojizos, mientras que el invierno suma nieve y escenarios de montaña. 

 

Es un refugio de flora y fauna patagónica

El recorrido atraviesa algunos de los ambientes más representativos del bosque patagónico. En distintos sectores pueden observarse coihues, lengas, ñires y otras especies nativas que conforman uno de los paisajes más característicos del sur neuquino. 

 

Un clásico que siempre ofrece algo nuevo

La Ruta de los Siete Lagos es una de esas experiencias que parecen distintas en cada viaje; ya sea por sus lagos, sus bosques, sus miradores o sus curiosidades naturales, el camino sigue manteniendo intacta la capacidad de sorprender tanto a quienes la recorren por primera vez como a quienes vuelven una y otra vez.

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