Dolor

¿Qué sienten los animales cuando son abandonados?

Tristeza, desconcierto, depresión y hasta un serio conflicto social
miércoles, 6 de mayo de 2020 · 23:20

Los animales domésticos tienen la característica de dar amor incondicional. Ellos consideran al humano que los cuida, su mundo, parte de su manada, al abandonarlos les arrancamos la seguridad y la confianza que todo animal tiene que tener para gozar de una vida equilibrada.

Al abandonarlos su destino es la calle, allí deben tratar de sobrevivir en condiciones difíciles y adversas, muy distintas a las que estaban acostumbrados. Pasan hambre, frío, dolor, angustia y viven en un estado de estrés permanente lo que los vuelve vulnerables y propensos a todo tipo de enfermedades que difícilmente puedan ser atendidas y curadas.

El abandono los obliga a buscar comida, agua y refugio. Este intento los expone a peleas, atropellos y maltrato físico y emocional. Es muy probable que desarrollen un comportamiento agresivo, por lo general como mecanismo de defensa.

Si los animales no estuvieran castrados, otra de las consecuencias será la cantidad de nacimientos de cachorros no deseados que se sumarán a los tantos otros que deambulan por las calles.

Al ser abandonado, el animal doméstico se deprime y pierde la confianza en todos los humanos, piensa que todos harán lo mismo. Su principal temor es que lo vuelvan a dejar.

Para que vuelvan a confiar, es necesario mucho amor y paciencia.

La persona que les dé una segunda oportunidad debe asumir el compromiso de que será para siempre y transmitirles esa seguridad en todo momento.

Algunos animales rescatados de la calle o adoptados en algún refugio, suelen desarrollar cierta ansiedad que se traduce en ladridos, destrozos  y suelen hacer sus necesidades en lugares poco apropiados. Este comportamiento genera más razones para abandonarlo y así continúa el circulo que queremos evitar.

Hay varias formas de ayudarlos para calmar su ansiedad, especialmente cuando quedan solos en casa. Una de ellas es dejarlo por un período corto y regresar. Repetir esto un par de veces y darle un premio cada vez que volvemos, esto lo estimulará positivamente. Los cambios tal vez no se notarán enseguida pero con paciencia, disciplina, fe y mucho amor se lograrán buenos resultados.

Lamentablemente el abandono de animales domésticos continúa, a las causas habituales como una mudanza o un viaje, el nacimiento de un bebé, la muerte de su humano, una mordedura o una enfermedad, se suma ahora la pandemia del coronavirus. La falta de información hace que la gente se desprenda de sus nobles compañías, por las dudas.

Mientras la sociedad carezca de educación, mientras no se tome en serio la tenencia responsable, mientras no se comprenda que los animales forman parte del mismo reino que nosotros los humanos, el abandono seguirá existiendo.

Todo aquel que abandone un animal debe saber que ese acto tiene sus consecuencias. Ya existen mecanismos y hay precedentes que permiten que quienes los abandonen, enfrenten sus responsabilidades ante la sociedad y esperemos en un futuro ante la justicia.

Pero si acaso esto no frena tu decisión de abandono, te pido que te tomes un minuto y lo mires a los ojos. Despojate de todo enojo, de todo análisis de situación, de toda explicación lógica. Miralo a los ojos y seguramente podrás ver su alma, sus sentimientos, su entrega sin condiciones. Miralo a los ojos y acaricialo, no lo dejes librado a su suerte, no se lo merece.

Miralo a los ojos y no lo abandones. No te vas a arrepentir.

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