La cuenta regresiva para el Mundial 2026 atraviesa un inesperado obstáculo. Mientras la Selección Argentina se prepara para disputar su último amistoso antes del debut mundialista, el clima decidió convertirse en protagonista. Un intenso temporal azota la ciudad de Auburn, en Alabama, donde esta noche la Albiceleste debe enfrentar a Islandia.
A menos de cuatro horas para el inicio del encuentro, una verdadera cortina de agua cayó sobre el Jordan-Hare Stadium. Las imágenes que comenzaron a circular muestran sectores del campo de juego cubiertos por charcos, cascadas de agua bajando por las tribunas y una tormenta que parece no dar tregua.
La situación encendió rápidamente las alarmas. Además de la lluvia torrencial, la región se encuentra bajo amenaza de actividad eléctrica, un factor que en Estados Unidos suele generar estrictos protocolos de seguridad. De hecho, el denominado "Weather Delay" obliga a suspender o postergar eventos masivos cuando existe riesgo de tormentas eléctricas en las inmediaciones del estadio.
Por el momento, los organizadores no emitieron ningún comunicado oficial sobre una posible suspensión o modificación del cronograma. El encuentro continúa programado para disputarse en el horario previsto, aunque todo dependerá de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas durante las próximas horas.
Los especialistas incluso advirtieron sobre posibles inundaciones repentinas en distintos sectores de Auburn, una situación que también podría complicar el acceso de los miles de espectadores que tienen previsto asistir al estadio para ver a Lionel Messi y compañía por última vez antes del comienzo de la Copa del Mundo.
Más allá de la preocupación, existe un dato que genera cierto optimismo. Auburn está acostumbrada a este tipo de fenómenos climáticos y el Jordan-Hare Stadium cuenta con uno de los sistemas de drenaje más modernos de Estados Unidos. Si la intensidad de la lluvia disminuye en las próximas horas, el terreno podría recuperarse rápidamente.
Lo ocurrido también funciona como una advertencia de cara al Mundial. Las tormentas y las altas temperaturas ya habían generado inconvenientes durante competencias recientes disputadas en territorio estadounidense y todo indica que el clima podría transformarse en un rival más durante la Copa del Mundo.