Con un contundente 3-0 sobre Boca Juniors, Deportivo Riestra dio uno de los grandes golpes en el inicio del Torneo Clausura. Entre los protagonistas de la histórica victoria apareció Antony Alonso, quien volvió a ser determinante con un gol y confirmó que atraviesa el mejor momento de su carrera. Detrás de ese presente exitoso hay un largo recorrido marcado por el sacrificio, el trabajo y la perseverancia.
La historia de Antony Alonso comenzó en Montevideo, donde nació hace 28 años. Sin embargo, su desarrollo futbolístico estuvo completamente ligado a la Argentina. Cuando tenía apenas nueve años, su familia decidió mudarse a Buenos Aires y se instaló en el barrio Raffo. Allí dio sus primeros pasos en el club 25 de Mayo, aunque durante mucho tiempo el sueño de ser profesional parecía muy lejano.
Antes de dedicarse por completo al fútbol, Antony Alonso acompañó a su padre realizando trabajos de albañilería. Mientras alternaba esas changas, también disputaba torneos barriales por dinero junto a sus amigos. Ese esfuerzo cotidiano terminó abriéndole una puerta inesperada cuando en 2017 recibió la oportunidad de incorporarse a la Cuarta División de Atlas, el club que había ganado notoriedad gracias al programa televisivo Atlas, la Otra Pasión.
El salto fue inmediato. Con sus 1,90 metros de altura y un estilo de juego aguerrido, el delantero sorprendió en la Serie D del fútbol argentino al convertir 22 goles en apenas 32 partidos durante su primera temporada. Ese rendimiento despertó el interés de equipos de categorías superiores y le permitió comenzar a construir una carrera ascendente.
En 2019 llegó a Justo José Urquiza, donde continuó mostrando su capacidad goleadora. Allí marcó 11 tantos en 39 encuentros y fue una pieza importante para que el equipo lograra clasificarse a la Copa Argentina. Sus actuaciones despertaron el interés de Independiente, aunque finalmente su destino fue Temperley, donde tuvo un paso breve antes de buscar nuevos desafíos.
Luego de esa experiencia, Antony Alonso emigró al ascenso paraguayo para vestir la camiseta de Guaireña FC. Más tarde regresó a Justo José Urquiza, donde recuperó su mejor versión y volvió a destacarse. Ese rendimiento llamó la atención de Deportivo Riestra, que a mediados de 2024 decidió incorporarlo para afrontar su histórica participación en la máxima categoría del fútbol argentino.
El delantero ya había demostrado que podía aparecer en las grandes citas. En octubre de 2025 fue noticia tras convertirle de cabeza a River Plate en el Monumental, equipo dirigido por Marcelo Gallardo. Luego de aquel encuentro expresó su profundo agradecimiento por el país que lo recibió: "Amo este país y soy un agradecido de todo lo que me dio, pero mi deseo futbolístico es algún día jugar en la selección uruguaya", afirmó en una entrevista con La Nación.
Ahora, tras volver a convertir en una jornada inolvidable frente a Boca Juniors, Antony Alonso suma otro capítulo memorable a una historia construida con esfuerzo. De trabajar como albañil junto a su padre a marcarles goles a dos de los clubes más grandes del país, el atacante de Deportivo Riestra demuestra que la perseverancia puede transformar cualquier sueño en realidad.