Sebastián Beccacece no descartó volver a sentarse a conversar con Jorge Sampaoli, pero puso un límite a lo que ese encuentro podría significar. Después de 13 años compartidos, el entrenador distinguió el afecto que conserva por la familia de su excompañero de una cercanía entre ellos que considera terminada.
El final de la sociedad deportiva dejó también una ruptura personal. “Las cosas no terminaron bien”, reconoció, aunque reivindicó lo que compartieron antes del distanciamiento: “Considero que se terminó una etapa de 13 años hermosos que he compartido con él, donde realmente fue un compañero de la vida”. Los viajes y el trabajo conjunto habían construido una cercanía que excedía los entrenamientos y los partidos.
Una parte de esa relación sigue presente en la familia de Sebastián Beccacece. Jorge Sampaoli es padrino de su hija, que mantuvo el contacto y estuvo con él en un partido entre Newell’s y Talleres. Ese contacto familiar continuó por fuera de la relación entre los entrenadores, que, de acuerdo con Beccacece, no volvieron a conversar.
Al volver sobre el punto de quiebre, situó su decisión después del trabajo compartido en la Selección Argentina: “Él estaba en Sevilla y lo llaman para la Selección. Me invita a participar, pero las cosas no terminaron bien, no salieron bien. Creo que lo mejor era terminar ahí ese vínculo”. Sobre el contacto actual, precisó: “Yo no volví a hablar con él. Mi hija sí, es su ahijada. Fue al partido de Newell’s con Talleres, estuvo con él, pero yo no”.
Para Sebastián Beccacece, compartir un café con Jorge Sampaoli sería posible. La disposición a ese encuentro, sin embargo, no equivale a recuperar la relación anterior: “¿Si me podría tomar un café con él? Sí, claro. Tengo un gran cariño por sus hijos, eso no cambia, pero el vínculo de hermandad y cercanía no va a estar”.
El balance conservó el reconocimiento a lo que habían vivido: “El fútbol nos juntó y vivimos cosas muy lindas, pero las cosas no terminaron bien. No he vuelto a hablar. Eso no quita lo vivido. Así como la vida te acerca, también te aleja”. El vínculo de su hija con su padrino conserva, de ese modo, un espacio propio dentro de una historia que para él está terminada.