La silla de Ricardo Caruso Lombardi ya había quedado vacía, pero una frase lo hizo volver al centro de la escena con furia. En A Dos Voces, el exentrenador escuchó que el diputado Aldo Leiva lo acusaba de vender humo y regresó a la mesa para enfrentarlo en vivo.
El cruce nació durante un debate sobre la Selección Argentina, después de que Caruso Lombardi analizara el presente del equipo de Lionel Scaloni antes del duelo frente a Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026. La discusión derivó en si había sectores que deseaban una derrota argentina por motivos políticos, hasta que Aldo Leiva decidió apuntar contra el ex director técnico.
“Caruso vende humo, siempre dirigió equipos de la B y ahora está esperando que Argentina quede afuera para decir que tenía razón”, lanzó el legislador de Unión por la Patria. La reacción fue inmediata: Caruso volvió sobre sus pasos y le respondió con visible enojo. “¿Por qué hablás de mí? ¿Vos quién sos? Sos un maleducado. Hablá de vos, querido. ¡Callate la boca! Es la primera vez que te veo la cara”.
Leiva no bajó el tono y fue directo contra su carrera en el fútbol. “Porque hablás al cuete. ¿A quién le ganaste? ¿Por qué no te fuiste a dirigir afuera? Porque nadie te quiso llevar”, retrucó. A partir de ahí, la pelea dejó de girar alrededor de la Selección Argentina y pasó a una serie de ataques personales cada vez más fuertes.
Caruso Lombardi respondió con una chicana sobre el aspecto del diputado: “Si te veo, te pido una coca. Tenés una pinta de mozo increíble”. Aldo Leiva, lejos de correrse, le recordó su fallido paso por la política: “Soy diputado, en el cargo que vos no pudiste llegar porque nadie te votó”.
El exentrenador volvió entonces a cargar contra la dirigencia política y defendió su trayectoria laboral. “Tratá de laburar un poco. Seguro que vos vivís del Estado. Laburen para el país, vagos. Seguramente andás con coche nuevo y casa nueva. Yo laburé 34 años en el fútbol argentino”, lanzó, mientras el clima en el estudio se volvía cada vez más difícil de controlar.
La confrontación siguió con gritos, acusaciones cruzadas y una tensión que pareció quedar al borde del desborde físico. Antes de abandonar definitivamente el estudio, Ricardo Caruso Lombardi cerró la pelea con una catarata de insultos: “¡Sos un perejil! Andá, atorrante. Callate explotador. ¡Mozo de cuarta! ¿De qué te reís? Hasta la dentadura tenés postiza”.