La historia de crecimiento de Lisandro Martínez sigue sumando capítulos desconocidos. Esta vez, uno de sus primeros formadores rompió el silencio y recordó cómo el defensor de la Selección Argentina ya mostraba rasgos muy marcados desde chico, mucho antes de su llegada al fútbol europeo y su consolidación en el Manchester United.
En Gualeguay, el lugar donde nació su sueño futbolero, el central comenzó a dar sus primeros pasos con una pelota. Allí, su entorno ya advertía que su manera de competir y entender el juego no era la habitual, incluso entre chicos de su misma edad que recién empezaban a formarse.
El ex entrenador José Teri, pieza clave en su formación inicial, lo describió con afecto y sinceridad al recordar sus primeras experiencias deportivas: "Era un chico líder, bueno, callado y muy tranquilo, compartía con todos".
En ese mismo repaso, el DT también contó que en varias oportunidades el joven no quería sumarse a entrenamientos con categorías superiores, aunque con el tiempo terminó dando ese salto que lo acercó definitivamente al fútbol profesional y a una evolución que ya parecía inevitable.
Más adelante, el formador profundizó sobre una de las características que más lo marcaban dentro del campo de juego y que, con los años, se mantuvo intacta en su estilo competitivo: "Adentro de la cancha era muy calentón con él mismo y con sus compañeros".
Con el paso del tiempo, Lisandro Martínez fue construyendo una carrera sólida que lo llevó desde el fútbol argentino hacia el Manchester United, donde logró afianzarse como uno de los defensores más confiables del plantel y dar el salto definitivo al plano internacional.
En paralelo, su crecimiento también se reflejó en la Selección Argentina, donde bajo la conducción de Scaloni se transformó en una pieza clave del esquema defensivo, compartiendo equipo con referentes como Lionel Messi en la etapa más exitosa reciente del conjunto nacional.
Hoy, su historia es evocada con emoción por quienes lo vieron dar sus primeros pasos en Gualeguay, destacando su carácter, su humildad y su espíritu competitivo. Un recorrido que lo llevó de un barrio entrerriano a la elite del fútbol mundial sin perder su esencia.