Las sedes del mundial destinaron un total de 800 millones de dólares para transformar los estadios rumbo al Mundial 2026, convertirlos en experiencias para los hinchas y cumplir los requisitos de la FIFA.
Algunos estadios incorporaron techos retráctiles por las altas temperaturas y mejoraron sus sistemas de ventilación. Otros ampliaron sus capacidades, sumaron localidades VIP e incorporaron conectividad 6G para mejorar la comunicación