La eliminación de Bélgica en los cuartos de final del Mundial 2026 se cocinó a fuego lento, pero sin dudas que el plato principal terminó siendo la lesión del arquero Thibaut Courtois a los 25 minutos del complemento.
Con el partido 1 a 1 y camino a la última pausa de rehidratación, el 1 se sentó en el césped, pero lejos de simular para quitarle ritmo de juego al rival español, acusaba una dolencia muscular en el cuádricep de la pierna izquierda.
Hasta ese momento, y más allá del gol de Fabián Ruiz en el primer tiempo, la participación del actual arquero del Real Madrid había sido sobria, fiel a su estilo y de mucha presencia.
España dominaba en campo rival, pero lejos estaba de ser una aplanadora futbolística con su toque de mediocampistas y la movilidad de Lamine Yamal.
Hasta que finalmente, a falta de 20 minutos para el pitazo final, el 1 pidió el cambio y sus lágrimas confirmaron la gravedad de la lesión que le impedía continuar.
En su lugar ingresó Senne Lammens que a falta de tres minutos sirvió un rebote demasiado largo que permitió la llegada de Mikel Merino, otro de los que saltó desde el banco de suplentes.
Yerro del actual futbolista del Manchester United, clave en la eliminatoria que ahora dejará al campeón de Europa mano a mano contra el gran candidato al título: Francia, el próximo martes.
Un recuerdo argentino
La situación de Courtois rememoró a un hecho sucedido con la Selección Argentina en la Copa del Mundo 2026, cuando el arquero Roberto Abbondanzieri saltó en una acción junto al goleador alemán Miroslav Close y quedó afectado en su parte intercostal. Instantes más tarde, el entonces futbolista de Boca pidió el cambio, para el ingreso de Pablo Caballero, quien no ingresó bien y se terminó firmando la eliminación albiceleste en los cuartos de final.
Con el paso de los años, el reproche popular a Abbondanzieri se mantuvo, pero fue el propio futbolista quien explicó que en ese momento se dormían sus piernas y salió para no perjudicar al equipo.