Durante poco más de una hora, el cielo de Alabama amenazó con arruinar la fiesta. La lluvia cayó con una intensidad pocas veces vista, el campo de juego desapareció bajo el agua y las imágenes que llegaban desde el Jordan-Hare Stadium hacían pensar en una suspensión inminente. Sin embargo, el escenario cambió por completo.
A pocas horas del amistoso entre Argentina e Islandia, el sol volvió a aparecer sobre Auburn y el estadio recuperó rápidamente su mejor versión. Donde antes había charcos, ahora hay césped en perfectas condiciones. Donde caían verdaderas cataratas desde las tribunas, ahora los hinchas comienzan a ocupar sus lugares para vivir el último ensayo de la Selección antes del Mundial.
La gran explicación está debajo del terreno de juego. El Jordan-Hare Stadium, uno de los recintos más importantes del fútbol americano universitario, cuenta con un moderno sistema de drenaje diseñado para soportar tormentas extremas. Y esta vez volvió a demostrar su eficacia. Apenas cesó la lluvia, el agua desapareció en cuestión de minutos y el césped quedó en condiciones óptimas para el espectáculo.
La preocupación había sido enorme. Las tormentas eléctricas, las inundaciones repentinas y el estricto protocolo estadounidense conocido como "Weather Delay" pusieron en alerta a organizadores, jugadores y espectadores. Incluso hubo momentos en los que la realización del encuentro parecía correr serio riesgo.
Pero el temporal quedó atrás y ahora el foco vuelve a estar en el fútbol. Lionel Scaloni utilizará este compromiso para terminar de ajustar detalles antes del debut mundialista, mientras que Lionel Messi podría sumar minutos clave en una noche que promete tener clima de Mundial.
Además, el encuentro servirá para que el cuerpo técnico saque las últimas conclusiones sobre el equipo titular y despeje algunas dudas que todavía sobreviven en la previa del estreno en la Copa del Mundo. Cada movimiento, cada cambio y cada decisión serán observados con lupa.