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Elena Rybakina es la nueva campeona del US Open y la flamante número uno del ranking WTA

La tenista kazaja se impuso a Aryna Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-4 en casi dos horas y media de partido.

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Elena Rybakina se consagra campeona del US Open tras vencer a Sabalenka

La tenista kazaja Elena Rybakina venció a la bielorrusa Aryna Sabalenka y se consagró campeona del US Open. Luego de más de dos horas y media de juego, la jugadora que desde el lunes será la nueva número uno del ranking mundial se impuso por 6-4, 7-5 y 6-2 en un partido caracterizado por la paridad que se definió con los dos quiebres de la kazaja en el último set.

Sabalenka no pudo concretar su sueño de convertirse en tricampeona en Flushing Meadows, donde defendía el título conseguido en 2024 y 2025. Se encontró con una rival que defendió durante todo el partido e hizo de la devolución de saque una de sus armas principales. Además, metió diez aces. Y presionó todo lo que pudo con su segundo saque, aún a riesgo de cometer alguna doble falta en momentos inoportunos.

Rybakina, que definió con un ace, cumplió con la máxima que caracterizaba al historial entre estas dos jugadoras, que a esta altura ya es un clásico: la que había ganado el primer parcial se terminó llevando el partido en 14 de los 17 encuentros que habían disputado. Le tocó a la kazaja.

Sabalenka soñará con esta noche. En un mismo capituló en Nueva York, donde era bicampeona. Pero, además, cedió el número 1 del ranking y pasó a estar debajo en el historial con Rybakina en Grand Slams. Ahora, la kazaja la aventaja por una victoria: está 8-7 arriba.

El partido empezó a destrabarse en el quinto game del primer set: allí, Rybakina quebró el saque de su rival y ya no soltó la ventaja. Mientras la kazaja mantenía su servicio casi sin problemas, a Sabalenka todo le costaba mucho más. Ganaba los juegos, pero con su rival en 30. O luego de ventaja iguales. En el segundo set point a su favor, y luego de un error de la bielorrusa, Rybakina se quedó con el primer parcial por 6-4.

La paridad de la primera manga se mantuvo en la segunda. En el décimo game, Sabalenka tuvo dos sets points, que desaprovechó. Pero fue su mejor momento en el partido. Rápida, profunda, concentrada. La kazaja, en cambio, titubeaba. Con su saque, enganchó la primera pelota del partido. Cedió el punto y la iniciativa a su rival. Sabalenka aceleró y perforó la defensa de la kazaja para el quiebre y el set: 7-5.

Pero la paridad de los dos primeros sets se fue a la basura en el último set. Ya sin piernas, Sabalenka sufrió dos quiebres y no pudo recuperarse. Porque Rybakina se mantuvo tan racional como pudo. Se abstrajo de la atmósfera que se vivía en el Artur Ashe, donde la mayoría de los espectadores alentaba a la bielorrusa. Y la kazaja, con una ventaja considerable en el marcador, aprovechó su saque para quedarse con el partido y con el título. Y con un ace.

Raqueta rota

La imagen de la final femenina del US Open es la raqueta rota en la silla de Sabalenka. La bielorrusa, más vehemente y expresiva que su rival, se dio ánimo cada vez que erró un tiro, gritó y soltó todos los nervios contenido cuando consiguió ganar un punto clave. Pero en los últimos games se quejó en casi todos sus desplazamientos. ¿La espalda? Si tuvo algún problema físico es una incógnita. Lo cierto es que su tenis disminuyó.

Y Rybakina, fría como un iceberg, olió sangre. En ese definitivo tercer set apretó los dientes en los puntos decisivos. Y consiguió quebrarle el servicio a su rival dos veces. Demasiado hándicap para Sabalenka, que por más que varió los golpes y atacó, debió claudicar ante el juego hípercalculado de la kazaja. Porque cuando la atacaron, se defendió. Cuando Sabalenka aceleró, Rybakina la levantó y ralentizó el juego. Su triunfo es el de la inteligencia; del pragmatismo.

 

 

 

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