El empate sin goles entre Selección de España y Selección de Egipto en el estadio de Cornellà dejó mucho más que un resultado chato. En medio de la fecha FIFA, el foco se lo llevó un repudiable episodio en las tribunas, donde se escucharon cánticos discriminatorios durante la entonación del himno del conjunto africano.
“El que no salta es musulmán”, bajó desde las gradas y generó un inmediato rechazo dentro del campo de juego. Tras el encuentro, el entrenador español, Luis de la Fuente, no esquivó el tema y fue tajante: “Es intolerable”. Una postura que rápidamente encontró eco en el plantel.
El más contundente fue Lamine Yamal, una de las grandes apariciones del fútbol mundial, quien utilizó sus redes sociales para fijar posición. “Yo soy musulmán, alhamdulillah. Sé que los cánticos eran para los rivales, pero no dejan de ser una falta de respeto y algo intolerable”, expresó el joven del FC Barcelona, dejando en claro su malestar.
Desde la dirigencia, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, intentó bajarle el tono al hecho al calificarlo como “aislado”, aunque reconoció que no debe repetirse. En paralelo, voces del plantel como Pedri también se sumaron al repudio: “A nadie le gustó lo que pasó. Hay que erradicar esto del fútbol”.
El episodio también tuvo repercusión política. La ministra Milagros Tolón fue categórica al señalar que “el odio, el racismo y la xenofobia no tienen cabida”, mientras que Berni Álvarez remarcó que lo ocurrido es “inaceptable”.
Más allá de que los cantos apuntaban al rival, el trasfondo expone una problemática más profunda. En un país donde millones de personas profesan el islam, el episodio vuelve a poner en debate los límites del folclore futbolero y la responsabilidad social dentro de los estadios. Esta vez, fue una de sus propias estrellas quien se plantó y dijo basta.