Hay equipos que construyen su historia con títulos y otros que, además, convierten las grandes noches continentales en una marca registrada. Estudiantes de La Plata pertenece a ese grupo. Con una mística que atraviesa generaciones, el Pincha volverá a disputar una final de la Copa Libertadores y tendrá la oportunidad de sumar un nuevo capítulo a una de las historias más importantes del fútbol argentino.
La clasificación conseguida ante Flamengo en el mítico Maracaná devolvió al conjunto albirrojo al partido decisivo después de 17 años. Con Fernando Muslera como héroe en la definición por penales, el equipo platense superó a uno de los gigantes del continente y se ganó el derecho de soñar otra vez con la gloria.
El próximo desafío será ante Palmeiras, el 28 de noviembre, en el estadio Centenario de Montevideo. Allí, Estudiantes buscará conquistar su quinta Copa Libertadores y ratificar una tradición que comenzó en 1968, cuando un equipo conducido por Osvaldo Zubeldía inició una época dorada que todavía forma parte de la identidad del club.
A lo largo de sus 121 años de vida, el Pincha disputó cinco finales del máximo certamen continental. Ganó cuatro, perdió una y ahora irá por la sexta, con la posibilidad de volver a quedar en la historia grande de América.
1968: el nacimiento de una leyenda ante Palmeiras
La primera consagración llegó en una final inolvidable frente a Palmeiras. Estudiantes ganó 2-1 en La Plata, pero cayó 3-1 en Brasil y la serie necesitó un tercer partido para definir al campeón.
El desempate se disputó en el estadio Centenario de Montevideo, el mismo escenario que recibirá la definición de 2026. Con goles de Felipe Ribaudo y Juan Ramón Verón, el conjunto argentino se impuso por 2-0 y levantó por primera vez la Copa Libertadores.
Aquella conquista fue mucho más que un título: significó el comienzo de una era que colocó a Estudiantes entre los grandes protagonistas del fútbol sudamericano.
1969: la primera defensa y otra vuelta olímpica
Un año después, el equipo de Zubeldía volvió a demostrar que lo conseguido no había sido casualidad. En la final de 1969 se enfrentó con Nacional de Montevideo y se impuso en los dos encuentros.
La ida, disputada en Uruguay, terminó 1-0 para el Pincha, con un gol de Eduardo Flores. En la revancha, en La Plata, Estudiantes ganó 2-0, con tantos de Alberto Poletti y Juan Ramón Verón, y volvió a coronarse campeón de América.
La segunda estrella consecutiva confirmó la dimensión de un equipo que combinaba disciplina táctica, personalidad y una enorme capacidad para competir en los escenarios más exigentes.
1970: el tricampeonato que agigantó su historia
La tercera final consecutiva ganada llegó en 1970, frente a Peñarol. Estudiantes se impuso por 1-0 en La Plata, con un tanto de Néstor Togneri, y luego consiguió un empate sin goles en Montevideo.
Así, el conjunto albirrojo conquistó su tercer título consecutivo y alcanzó una marca extraordinaria en la historia de la Libertadores. La hegemonía de aquel equipo quedó grabada como una de las grandes gestas del fútbol argentino y sudamericano.
Tres finales, tres títulos. La mística pincharrata ya era una realidad.
1971: la única final que terminó en derrota
La cuarta final consecutiva llevó nuevamente a Estudiantes frente a Nacional. El Pincha ganó 1-0 en La Plata, pero el conjunto uruguayo se impuso por el mismo resultado en Montevideo y obligó a disputar un encuentro de desempate.
En Lima, Nacional ganó 2-0 y terminó con la racha triunfal del equipo argentino, que se quedó sin la posibilidad de conquistar su cuarta Copa Libertadores consecutiva.
Fue la primera y, hasta ahora, única derrota de Estudiantes en una final del torneo. De todos modos, aquella campaña confirmó la extraordinaria regularidad de un equipo que había llegado a cuatro definiciones consecutivas y ganado tres títulos.
2009: la resurrección de la mística en Brasil
Tuvieron que pasar 38 años para que Estudiantes volviera a disputar una final de la Copa Libertadores. La espera terminó en 2009, con Alejandro Sabella como entrenador y Juan Sebastián Verón como líder dentro de la cancha.
El rival fue Cruzeiro. Después del empate sin goles en La Plata, el conjunto brasileño parecía tener ventaja para la revancha en el Mineirão de Belo Horizonte.
Sin embargo, el Pincha volvió a demostrar que su historia copera no era solamente un recuerdo. Cruzeiro se puso en ventaja, pero Gastón Fernández y Mauro Boselli dieron vuelta el resultado para sellar una victoria por 2-1 que desató el festejo argentino en territorio brasileño.
Estudiantes consiguió su cuarta Copa Libertadores y volvió a lo más alto del continente. Aquella consagración quedó como una de las grandes noches del club y consolidó a Verón y Sabella como protagonistas centrales de una generación inolvidable.
2026: la sexta final y un nuevo sueño continental
Ahora, 17 años después de aquella conquista, Estudiantes tendrá una nueva oportunidad de escribir su nombre en la historia grande de América. La clasificación ante Flamengo, conseguida en una dramática definición por penales en el Maracaná, reavivó la ilusión de todo el pueblo albirrojo.
Fernando Muslera, con tres penales atajados, se convirtió en el héroe de una serie que exigió carácter, resistencia y eficacia en el momento decisivo. El arquero uruguayo fue la figura de una clasificación que devolvió al Pincha a una instancia que conoce como pocos.
Del otro lado estará Palmeiras, un rival de jerarquía que también sabe lo que significa levantar la Copa Libertadores. La final se disputará el 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo, un escenario cargado de recuerdos para Estudiantes y que volverá a cruzar su historia con la del fútbol uruguayo.
El desafío será conquistar la quinta corona y romper una espera de 17 años. La ilusión está en marcha y la historia vuelve a poner al Pincha frente a una oportunidad única.
Cinco finales disputadas, cuatro títulos y una identidad que sobrevivió al paso del tiempo. Estudiantes ya sabe lo que es conquistar América. Ahora quiere volver a hacerlo.