“La llorona”. Ese es el apodo con el que Lionel Scaloni convive puertas adentro de la Selección Argentina, entre cargadas, emoción y una confianza construida durante años. El entrenador lo reveló después de la remontada ante Egipto por el Mundial 2026, cuando volvió a quebrarse por la entrega de sus jugadores.
La definición apareció porque al técnico se lo vio profundamente conmovido tras el 3-2 que metió a Argentina en cuartos de final. Antes de explicar lo futbolístico, reconoció que las lágrimas ya forman parte de su manera de vivir estos momentos: "Siempre me emociono, lo que pasa es que a veces salen las lágrimas. Hoy salieron en el vestuario también. Los chicos hasta me dicen 'La llorona', pero no me importa porque vivir esta emoción para mí, para el Ratón, para Pablo, para Walter, para todos los que hemos jugado durante 20 años al fútbol, volver a sentir lo que sentimos hoy es algo increíble".
El apodo no nació en este Mundial, sino en una de las noches más fuertes de la historia argentina. En el documental El método Scaloni, varios protagonistas recordaron lo ocurrido antes de la final de Qatar 2022, cuando Lionel Scaloni intentó hablarle al plantel y la emoción lo superó.
Emiliano Martínez lo contó con humor y ternura: "Habló dos minutos y empezó a llorar. 'Bueno, quiero decirles...' .Y no podía, era llorar y llorar, cuando quería hablar, peor". Por su parte, Lionel Messi también recordó aquel momento y reveló cómo la emoción fue pasando de uno a otro. "Cuando va a hablar medio que dice: 'No puedo, no puedo. Pablo, hablá vos'. Y le contesta: 'Yo tampoco'. No sé si alguno terminó diciendo algo", contó entre risas. De esa secuencia quedaron dos frases que resumen todo: "No puedo, no puedo. Pablo, hablá vos" y "Yo tampoco".
Walter Samuel fue quien terminó de ponerle nombre a esa costumbre puertas adentro. "Nosotros a veces lo cargamos a Scaloni, le decimos: 'Ahí viene la llorona'. Esa vez vino, pero para todos. No podíamos hablar...", reveló. Así, "Ahí viene la llorona" pasó de ser una cargada interna a una marca afectiva del grupo.
La remontada ante Egipto reactivó esa misma fibra emocional. Apenas terminado el partido, el entrenador casi no pudo responderle a TyC Sports y se fue entre lágrimas: "No puedo ni levantar la mirada, lo siento, estoy muy emocionado. ¡Qué grupo de jugadores, hermano! Me tengo que ir, disculpame".