Para Gastón Edul, aquellos guantes estaban asociados a su propia preparación para La Velada. La muerte del Roña Castro le dio otro significado a ese recuerdo: al mostrarlos en el stream de Davoo Xeneize, contó que el excampeón los había usado en su último entrenamiento y explicó qué quiere hacer ahora con ellos.
Los guantes pertenecen a la colección personal del periodista, que se los había prestado al boxeador durante aquella preparación. “Me di cuenta hoy que estos son los últimos guantes con los que el Roña tiró trompadas”, expresó. Gastón Edul también contó su intención de cambiarles el destino: “De casualidad son los míos y son con los que entrené para la velada y se los quiero hacer llegar a la familia”.
Jorge “Roña” Castro murió a los 59 años después de descompensarse en el Bingo de Morón, donde estaba acompañado por su hija Quimey y una expareja. Había sentido un fuerte dolor en el pecho. Según trascendió sobre el resultado preliminar de la autopsia, la causa fue un edema agudo de pulmón derivado de una falla cardíaca.
La posibilidad de entregar el objeto se conversó entre los participantes de la transmisión. El periodista dejó en claro que desconocía qué valor podrían darle los allegados de Castro y evitó dar por hecho que quisieran conservarlo: “Quizás no le interese a la familia, pues debe estar repleta de cosas o quizás no es significativo, pero quiero hacérselo llegar igual, de todos modos”.
Al explicar por qué había llevado los guantes al estudio, Gastón Edul volvió a expresar su deseo de acercarlos a los seres queridos del boxeador: “Por eso los traje acá, Davito. Los últimos del Roña Castro. Le mandamos un abrazo grande a la familia”. La entrega quedó planteada como una intención, sin que se anunciara durante el relato que ya se hubiera concretado.
El Roña Castro, también conocido como Locomotora, había sido campeón mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Su trayectoria profesional reunió 144 peleas, con 130 victorias, 90 por nocaut, además de 11 derrotas y tres empates. Fuera de la competencia, dedicó años a sostener comedores y merenderos en distintos puntos del conurbano bonaerense, otra actividad que marcó su vida más allá de los combates.