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Gianni Infantino defendió a Irán y esquivó la polémica por las visas: "Me da mucho gusto que estén acá"

A horas del partido inaugural, el presidente de la FIFA intentó bajar la tensión por los problemas migratorios que golpean al Mundial 2026.

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Gianni Infantino habló desde el Estadio Azteca y se refirió a las polémicas por las visas que marcaron la previa del Mundial 2026.

A pocas horas de que comience a rodar la pelota en el Mundial 2026, Gianni Infantino se presentó en el Estadio Azteca para cumplir con el tradicional mensaje de bienvenida. Sin embargo, lejos de hablar únicamente de fútbol, el presidente de la FIFA debió enfrentar preguntas sobre los conflictos que vienen marcando la previa del torneo y que tienen como protagonista a Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones.

Infantino gambeteó la polémica

Las restricciones migratorias, los problemas para obtener visas y la reciente deportación del árbitro somalí Omar Artan transformaron la conferencia en mucho más que una simple celebración del comienzo de la Copa del Mundo. En ese contexto, Infantino eligió enviar un mensaje político y deportivo al destacar la presencia de Irán en el certamen pese a las tensiones diplomáticas y militares que atraviesan ambos países.

"Estoy feliz de ver a Irán en la Copa del Mundo", afirmó el dirigente suizo-italiano. Y fue más allá: "Les prometí que vendrían, que si tenía que traerlos en un autobús desde Teherán, lo haría. Se trata del fútbol, de que la gente pueda olvidarse por un rato de su realidad".

Un Mundial atravesado por las visas

Las declaraciones del máximo dirigente del fútbol mundial llegan en un momento incómodo para la organización. En los últimos días, la selección iraní debió modificar parte de su planificación debido a restricciones migratorias, mientras que varios integrantes de su delegación tuvieron dificultades para obtener permisos de ingreso. A ello se sumaron otros casos que generaron repercusión internacional.

El más resonante fue el de Omar Artan, elegido por FIFA para convertirse en el primer árbitro somalí en dirigir un Mundial. Pese a contar con documentación y acreditación oficial, fue rechazado por las autoridades migratorias estadounidenses y quedó fuera de la competencia. FIFA confirmó posteriormente que no podrá entrenar ni arbitrar durante el torneo.

El episodio provocó críticas desde distintos sectores del fútbol internacional y volvió a abrir el debate sobre las políticas migratorias aplicadas por Estados Unidos en una competencia que reúne a delegaciones de todo el planeta. También trascendieron dificultades para funcionarios iraníes y otros integrantes vinculados al torneo.

"No somos los reyes del mundo"

Consultado por el caso Artan, Infantino intentó despegar a la FIFA de la controversia y dejó una frase que rápidamente recorrió el planeta.

"Nosotros no controlamos todo. No podemos decirles a los países anfitriones quién puede y quién no puede ingresar a sus territorios", sostuvo.

Y agregó: "Lo de Omar Artan fue muy desagradable, pero hay que entender que no estamos por encima de los gobiernos ni de sus normas".

Las palabras del dirigente reflejan una realidad incómoda para la FIFA: la organización del Mundial depende de acuerdos con los Estados anfitriones, pero los problemas migratorios y las denuncias de trato desigual amenazan con chocar contra el discurso de inclusión y universalidad que históricamente promueve el organismo.

Récord de entradas y optimismo mundialista

Más allá de las polémicas, Infantino destacó el éxito comercial del torneo y aseguró que la demanda de entradas superó todas las expectativas.

"Hemos vendido más de seis millones de boletos. La demanda ha sido sin precedentes", aseguró el presidente de la FIFA, quien defendió además los valores de las entradas comparándolos con otros grandes eventos deportivos de Estados Unidos.

Mientras tanto, el Mundial ya está listo para comenzar. Pero antes de que lleguen los goles, las sorpresas y las emociones, la Copa del Mundo ya dejó en evidencia que los conflictos políticos, las restricciones migratorias y las tensiones internacionales también juegan su propio partido fuera de la cancha.

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