La convocatoria de Giuliano Simeone y Nicolás Paz al Mundial 2026 dejó una historia que va más allá de la lista de Lionel Scaloni. Entre nombres esperados, sorpresas y decisiones deportivas, los dos futbolistas consiguieron una marca inédita para la Selección Argentina: repetir el camino mundialista que alguna vez hicieron sus padres.
El dato tiene un peso especial porque nunca antes la camiseta albiceleste había reunido este tipo de continuidad familiar en una Copa del Mundo. Con sus citaciones confirmadas, Giuliano Simeone y Nicolás Paz se convertirán en hijos de mundialistas que también disputarán un Mundial con Argentina, algo que transforma sus convocatorias en un capítulo histórico.
En el caso de Giuliano Simeone, el vínculo con la Selección viene cargado de memoria futbolera. Diego Simeone fue una de las figuras más representativas del equipo nacional durante los años 90 y comienzos de los 2000. El Cholo jugó los Mundiales de Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea Japón 2002, siempre asociado a una identidad de carácter, intensidad y entrega.
Ahora, ese apellido vuelve a una Copa del Mundo desde otro lugar. Giuliano Simeone llega con un perfil diferente al de su padre, pero con una energía competitiva que también lo distingue. Su presente en Europa y su crecimiento dentro del radar de Scaloni terminaron de abrirle una puerta que, para la familia Simeone, tiene un valor emocional enorme.
La otra historia fuerte es la de Nicolás Paz. Su padre, Pablo Paz, integró el plantel argentino que disputó Francia 1998 bajo la conducción de Daniel Passarella. El exdefensor tuvo minutos en aquella Copa del Mundo y quedó ligado a una generación que todavía ocupa un lugar importante dentro del recuerdo de los hinchas.
Casi tres décadas después, Nicolás Paz aparece como una continuidad inesperada, aunque con características muy distintas. El mediocampista llega a la Selección con una impronta más creativa, asociada al juego, la pausa y la construcción ofensiva. Su recorrido en Europa y la confianza que recibió durante el ciclo lo ubicaron en una lista que también premia proyección.
De este modo, Giuliano Simeone y Nicolás Paz no solo cumplieron el sueño de llegar al Mundial 2026. También lograron unir pasado y presente en dos apellidos que ya tenían historia con la camiseta argentina. Para sus familias, la convocatoria representa algo más que una decisión deportiva: es la confirmación de que ciertos legados también pueden volver a escribirse dentro de una cancha.