El empate entre el Atlético de Madrid y el Arsenal por las semifinales de la Champions League dejó más que un resultado abierto: encendió la preocupación por la condición física de Julián Álvarez, quien debió abandonar el campo de juego sobre el final del partido tras evidenciar gestos de dolor.
El delantero argentino había sido protagonista de la noche. En el primer tiempo, se hizo cargo de un penal y lo transformó en gol con una ejecución potente y precisa que dejó sin reacción al arquero rival, sosteniendo al equipo en un partido de alta exigencia.
Sin embargo, en el complemento comenzaron los inconvenientes. Primero, en una acción dividida, recibió un golpe en la zona de la rodilla tras ir al piso, aunque en ese momento pudo continuar sin mayores dificultades. Minutos más tarde, en otra jugada fortuita, un rival cayó sobre uno de sus tobillos, generándole un dolor evidente que terminó condicionando su continuidad.
El cuerpo técnico no dudó y decidió reemplazarlo para evitar mayores riesgos. Julián dejó la cancha por sus propios medios, pero con claros signos de molestia, lo que genera incertidumbre en un tramo decisivo de la temporada.
La situación no solo inquieta en el Atlético, que tiene por delante la definición de la serie, sino también en la Selección Argentina. A pocos meses de una nueva cita mundialista, el delantero es una pieza clave para Lionel Scaloni, y cualquier inconveniente físico es seguido con atención.
Por ahora no hay parte médico oficial, pero en el Colchonero ya se mantienen en alerta a la espera de estudios que determinen el alcance de la molestia. El único que habló sobre el tema post partido fue Mateu Alemany, director deportivo: "Da la impresión de que no va a ser para mucho, eso deseamos todos. Le duele, pero ha salido con cierta normalidad. Había varios jugadores al límite, pero tenemos seis días para preparar una final en mayúsculas". En un calendario cargado y con objetivos importantes en juego, la evolución de Julián Álvarez será un tema central en los próximos días.