La Premier League sumó un capítulo inesperado en la pelea por el título. El Arsenal, líder del campeonato, sufrió un duro tropiezo en el Emirates Stadium al caer 2-1 frente al Bournemouth y dejó escapar una oportunidad clave para estirar la ventaja. El resultado, además de sorprender, reconfigura la lucha en la cima y le abre una ventana al Manchester City.
El equipo de Mikel Arteta no logró sostener su dominio y pagó caro cada desatención. La visita golpeó primero a los 17 minutos del primer tiempo, cuando Eli Kroupi aprovechó un rebote dentro del área chica para empujar la pelota al gol tras un centro desviado.
Lejos de quedarse, el Arsenal reaccionó y encontró el empate antes del descanso. A los 35, Viktor Gyökeres cambió un penal por gol con una ejecución firme y cruzada que devolvía la tranquilidad momentánea a los locales.
Sin embargo, en el complemento volvió a aparecer la eficacia del Bournemouth. A los 30 minutos, Alex Scott culminó una buena jugada colectiva con una definición precisa en el mano a mano para sellar el 2-1 definitivo y desatar el golpe en Londres.
Más allá de la caída, el Arsenal se mantiene como líder de la Premier, pero el margen ya no es el mismo. El Manchester City, su principal perseguidor, tiene dos partidos menos y, de ganarlos, podría quedar a solo tres puntos, metiéndole máxima presión en la recta final.
Los “Gunners”, que también siguen en carrera en la Champions League, buscan cortar una sequía de 22 años sin títulos en la liga inglesa, por lo que dejar puntos en casa puede costar caro en la definición.
Por su parte, el Bournemouth alcanzó los 45 puntos y se ilusiona con acercarse a los puestos de competiciones europeas, mientras que la jornada dejó otros resultados destacados: Brentford y Everton igualaron 2-2 y se mantienen en la zona media, y Brighton venció 2-0 a Burnley como visitante, complicando aún más a los del fondo de la tabla.
La fecha continuará con el duelo entre Liverpool y Fulham, donde los “Reds” buscarán consolidarse en puestos de clasificación internacional, en una Premier que, lejos de definirse, promete un cierre electrizante.