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La herencia que nos deja Messi: el legado de nunca dejar de intentarlo

Más allá de los títulos, los goles y el Mundial, Messi deja una enseñanza que atravesó a toda una generación: la de levantarse después de cada derrota. El chico que vio a Argentina quedar afuera en 2006, perdió finales y llegó a pensar en abandonar la Selección terminó cumpliendo su sueño a los 35 años. 

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Martes, 06 de octubre de 2026 a las 01:32
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Messi, a diferencia de Maradona, se mantuvo en la cima y la mayor alegría en su carrera le llegó a los 35 años: fue campeón del mundo con la Selección Argentina.

Imaginá que el mejor momento de tu vida ya ocurrió. ¿Qué queda para después? Lamine Yamal y Mbappé se hicieron esa pregunta cuando, a los 19 años, levantaron la Copa del Mundo. Messi no.

Messi estaba sentado en el banco, descalzo, seis días después de cumplir los 19 años, y veía cómo el arquero alemán Jens Lehmann contenía los penales de Roberto Ayala y Esteban Cambiasso gracias a un papelito con anotaciones. Argentina, afuera en cuartos de final en 2006. Messi no ganó su primer Mundial.

No ganó el segundo; es más, no pudo convertir un solo gol. Tampoco el tercero, aunque estuvo cerca. El que sí estuvo lejos, pero bien lejos, fue el cuarto Mundial de Lionel Andrés Messi. La crisis en Rusia 2018 que, con el diario del lunes, permanecerá como piedra fundacional de La Scaloneta.

Argentina quedó eliminada en los penales frente a Alemania en los cuartos del final del Mundial de 2006. Messi con los brazos cruzados en el banco de suplentes.

“Quiero ganar algo con la Selección. Estuve muy cerquita y yo lo voy a seguir intentando”, le gritó Messi a su teléfono el 29 de marzo de 2019, para que los periodistas Martín Souto y Pablo González lo escucharan, al igual que todo el país, en la entrevista que les estaba concediendo para el programa El que abandona no tiene premio.

El nombre del programa parecía el sitio ideal para semejante declaración del capitán. Una que servirá como mandamiento para toda esa generación que se crió con Messi portando la 10 de la Selección Argentina.

Messi les regaló a padres y madres una nueva manera de consolar e incentivar a sus hijos cuando las cosas van mal: “Mirá a Messi. Perdió tres finales y no se rindió. ¿Vos te vas a rendir?”.

“Lo voy a seguir intentando”.

El legado que deja Messi para los argentinos no se resume en títulos, goles y Balones de Oro, que ya de por sí son suficientes para considerarlo el mejor jugador de la historia del fútbol. Diego Armando Maradona dijo alguna vez: “Me pegaron una patada en el culo y me mandaron a la cima del mundo”. Su carrera se volvió una montaña rusa de emociones entre goles históricos, dopings positivos y frases que lo transformaron en lo que su excompañero Jorge Valdano definió como “el ausente más presente”. 

En el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Lio dio cátedra y le convirtió tres goles al clásico rival verdeamarelo.

Messi, a diferencia de Maradona, se mantuvo en la cima y la mayor alegría en su carrera le llegó a los 35 años: fue campeón del mundo con la Selección Argentina. Luego de que Gonzalo Montiel convirtiera su penal ante el ya vencido Hugo Lloris, el diez argentino miró al palco donde estaba su familia y movió los brazos dando a entender que el viaje había terminado. “Ya está”, dijo. 

De yapa, le entregó al país un nuevo triunfo ante Inglaterra, 40 años después de la hazaña en México, en lo que fue su último Mundial. Donde intentó volver a conquistar el mundo, pero -como dijo él- las piernas no le respondieron tras siete sufridas batallas.

La Generación Messi encontró, en el sueño de su futbolista favorito, la paciencia y capacidad de levantarse tras las caídas. Algo que no abunda en un mundo de recompensas constantes y poca tolerancia a la frustración.

 

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