Racing vivió una noche tensa en el Cilindro de Avellaneda. El empate 1-1 ante Barracas no solo dejó un sabor amargo en lo futbolístico, sino que desató el enojo de los hinchas, que apuntaron directamente contra la dirigencia encabezada por Diego Milito, uno de los máximos ídolos de la historia reciente del club.
El equipo que conduce Gustavo Costas volvió a dejar puntos en el camino y profundizó una racha irregular que lo pone en una situación incómoda en el Torneo Apertura. Con este resultado, la Academia ya no depende de sí misma para clasificar a los playoffs y deberá mirar de reojo otros resultados en la última jornada.
El mal momento no es nuevo. Racing arrastra una serie de resultados que encendieron las alarmas: caídas en partidos clave como ante River, el golpe en casa frente a Botafogo por la Copa y actuaciones que no lograron sostener el envión de otros momentos de la temporada. En ese contexto, el equipo perdió regularidad y también respaldo en las tribunas.
La particularidad del escenario es que, con Gustavo Costas en el banco, un símbolo del club y reciente campeón internacional, las críticas no se enfocan en el cuerpo técnico. La figura del entrenador parece blindada por su historia y logros, lo que trasladó el malestar hacia la dirigencia y algunos futbolistas.
Así, el nombre de Milito, que supo ser sinónimo de gloria y liderazgo dentro de la cancha, hoy aparece en el centro de la escena, pero por motivos muy distintos. El clima en Avellaneda cambió y el margen de error se achicó al mínimo.
Con el equipo obligado a esperar otros resultados para seguir con vida en el torneo, el desenlace se presenta incierto. Mientras tanto, la bronca bajó desde las tribunas y dejó en claro que, cuando los resultados no acompañan, ni los ídolos quedan al margen del juicio popular.