Independiente Rivadavia de Mendoza venció como local en el estadio Bautista Gargantini en el Parque General San Martín a Aldosivi de Mar del Plata por 4 a 3, en un partidazo correspondiente a la novena fecha del Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional.
La Lepra volvió a lo más alto de la tabla anual con dos puntos de ventaja sobre Argentinos Juniors, que tiene un encuentro menos, ya que jugará mañana ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el estadio Diego Armando Maradona de Juan Agustín García y Boyacá del porteño barrio de La Paternal. En la otra vereda, el Tiburón continúa muy complicado en su lucha por la permanencia. Los goles del dueño de casa los hicieron Gonzalo Ríos, José Florentín y Alex Arce, en dos oportunidades (el primero de penal). Para la visita convirtieron Tomás Fernández, Lucas Castro y Joaquín Pombo.
El encuentro comenzó repleto de emociones, porque a los 10 minutos, Gonzalo Ríos abrió el marcador para el equipo local, pero apenas tres minutos después, Tomás Fernández igualó el pleito.
Ambos equipos mostraron siempre una gran vocación ofensiva, y el que primero pudo romper la paridad fue Independiente que, de la mano del paraguayo Jose Ignacio Florentin Bobadilla, puso el 2 a 1.
El local estiró diferencias al filo del entretiempo, con un gol de penal del también paraguayo Alex Arce.
Si alguien pensaba que eso iba a sentenciar el partido, enseguida se dio cuenta de que estaba equivocado. Porque a los 14 del complemento, apareció Lucas Castro para estampar el 3 a 2.
Independiente Rivadavía no intentó refugiarse y, en cambio, fue en busca del gol que le permitiera terminar de definir las cosas. Lo encontró a los 30, gracias a una nueva conquista de Arce. Eso sí, no iba a poder relajarse.
Porque enfrente, los dirigidos por Javier Sanguinetti jamás perderían su vocación ofensiva. A tal punto esa afirmación fue cierta que el último descuento del Tiburón llegaría a los 47, de la mano de Joaquín Pombo, para llenar de suspenso el final.
A pesar de todo, el equipo mendocino logró abrochar la victoria. El pitazo final del árbitro fue un alivio enorme para jugadores, cuerpo técnico e hinchas, que pudieron así desatar el festejo por una victoria muy importante, que los devolvió a la cima de la Tabla Anual del fútbol argentino.