La historia de Lionel Scaloni no se entiende solamente a través de sus éxitos deportivos y de la consagración con la Selección argentina. Detrás del entrenador que llevó al equipo nacional a conquistar el Mundial de Qatar 2022 hay una familia que fue fundamental en su camino. Sus padres, Eulalia Marzetti y Ángel Omar Scaloni, construyeron una vida juntos en Pujato, Santa Fe, donde el trabajo, la unión y el amor por sus hijos ocuparon siempre un lugar central.
Conocido como “Chiche”, Ángel Omar trabajó durante años como camionero, una actividad que lo obligaba a pasar largas horas en las rutas. Antes había realizado tareas rurales, pero con el tiempo se dedicó al transporte de cargas. A pesar de las exigencias laborales, siempre encontró la manera de acompañar a sus hijos en sus primeros pasos dentro del fútbol, convencido de que el esfuerzo y la constancia eran fundamentales para salir adelante.
Por su parte, Eulalia Marzetti, a quien sus seres queridos llamaban “Lali”, también tuvo una vida ligada al trabajo y a su comunidad. Durante años se desempeñó como jueza de paz en Pujato, mientras compartía con su marido la crianza de sus hijos: Lionel, Mauro y Corina. Lejos de las luces y la exposición pública, la familia conservó sus costumbres y una estrecha relación con el pueblo que la vio crecer.
El camino de Lionel hacia el fútbol profesional estuvo acompañado por numerosos sacrificios familiares. Cuando todavía era chico, los viajes desde Pujato hasta Rosario para entrenar formaban parte de la rutina. Su padre tuvo un papel importante en esa etapa, con traslados y acompañamiento constantes que ayudaron al futuro entrenador a perseguir su sueño. Aquellos años marcaron una relación que trascendió lo deportivo y se convirtió en uno de los pilares de su vida.
La familia también debió afrontar situaciones difíciles. En 2021, Eulalia sufrió un accidente cerebrovascular que generó preocupación entre sus seres queridos. Poco tiempo después, Ángel Omar atravesó un problema de salud similar. La situación golpeó especialmente a Lionel, que se encontraba al frente de la Selección argentina en plena preparación para disputar la Copa América de Brasil.
En medio de aquel contexto, el entrenador dejó de lado por un momento la alegría deportiva para dedicarle unas palabras a su mamá. Después de la consagración en el Maracaná, expresó: “Se lo quiero dedicar a mi vieja, que hace unos días tuvo un problema bastante grave y la está peleando”. El mensaje reflejó la importancia de Eulalia en su vida y el lugar que ocupaba su familia incluso durante uno de los momentos más trascendentales de su carrera.
Con el paso de los años, la figura de Lionel Scaloni alcanzó una dimensión histórica para el fútbol argentino. Sin embargo, sus padres continuaron vinculados a la tranquilidad de Pujato y a la vida cotidiana que habían construido durante décadas. Para ellos, los títulos y los reconocimientos de su hijo nunca reemplazaron el valor de compartir tiempo con sus seres queridos.
La muerte de Eulalia Marzetti, a los 74 años, volvió a poner en primer plano esa historia de amor y compañerismo que compartió con Ángel Omar. Su legado permanece en sus hijos y en los valores que acompañaron a Lionel desde la infancia. Detrás del entrenador que hizo historia con la Argentina hubo una pareja que sostuvo sus sueños con esfuerzo, dedicación y una profunda unión familiar, una herencia que seguirá presente mucho más allá de las canchas.