El 16 de octubre de 2004 quedó marcado para siempre en la historia del fútbol. Ese día, un joven Lionel Messi hizo su debut oficial con el primer equipo del FC Barcelona en el clásico catalán frente al Espanyol. Tenía apenas 17 años y comenzaba a dar los primeros pasos de una carrera que lo convertiría en uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.
En el estadio Olímpico Lluís Companys, por la séptima fecha de la Liga española, el entrenador Frank Rijkaard decidió darle minutos a aquella promesa argentina que ya empezaba a llamar la atención en las divisiones inferiores del club. Messi ingresó a los 82 minutos en lugar del portugués Deco, en un encuentro que el conjunto blaugrana ganó por 1-0 gracias al gol de cabeza de su compatriota Deco.
Con la camiseta número 30, el rosarino tuvo sus primeros contactos oficiales con el fútbol de Primera División. Su participación fue breve, pero aquel ingreso representó el inicio de un camino extraordinario que pocos podían imaginar en toda su dimensión.
“Salí los últimos 10 minutos y la verdad es que muy contento por poder debutar. En los últimos minutos, el Espanyol atacó un poco más y por eso los de arriba no pudimos tocar mucho la pelota. Era algo que esperaba mucho tiempo, un sueño cumplido y, así que voy a dormir re bien”, expresó el joven argentino
Formado en La Masía, la reconocida cantera del Barcelona, Messi había llegado a España siendo un adolescente y rápidamente había demostrado sus condiciones técnicas, su velocidad y una capacidad especial para desequilibrar en el uno contra uno. Su debut en el equipo principal fue el primer paso de una trayectoria que crecería temporada tras temporada.
Con el paso de los años, aquel juvenil se transformó en el gran símbolo de una de las etapas más exitosas de la institución catalana. Con el Barcelona conquistó 35 títulos, entre ellos 4 Champions league, ganó 6 balón de Oro y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club con 672.
Aquel 16 de octubre de 2004, sin grandes anuncios ni la certeza de lo que vendría después, comenzó una historia que marcaría una época. Unos minutos frente al Espanyol fueron suficientes para abrir la puerta de una leyenda: la de Lionel Messi y el Barcelona.