Aunque hoy su presente transcurre a miles de kilómetros de Núñez, Pablo Solari no logra despegarse del todo de River ni de la figura de Marcelo Gallardo. El extremo, actualmente en Spartak de Moscú, habló con tono relajado y sincero sobre lo que significó ser dirigido por el entrenador más ganador de la historia del club y dejó frases que reflejan una relación atravesada por el respeto, la admiración y la emoción.
“Lo veía como ídolo, no solo como DT. Me daba vergüenza hablar con él”, confesó Solari en una entrevista con AFA Estudio, dejando al descubierto la dimensión que tenía Gallardo en su día a día. Lejos de cualquier distancia fría, el vínculo se fue construyendo desde un lugar casi de hincha, algo que el propio jugador reconoció sin rodeos: “Me emocionaba tenerlo como entrenador. Al principio me inhibía, después se volvió más natural”.
Más allá del impacto personal, el ex Colo-Colo subrayó la influencia futbolística del Muñeco en su carrera. Gallardo lo sacó de su zona de confort y amplió su repertorio dentro de la cancha. “Él me enseñó a jugar como segundo delantero. Yo siempre había sido extremo por afuera y eso me dio más variantes”, explicó. Esa reconversión fue clave para su crecimiento y para el rol que ocupó durante buena parte de su ciclo en River.
Formado en Talleres de Córdoba y con un paso destacado por el fútbol chileno, Solari llegó a River a mediados de 2022 por pedido expreso de Gallardo. En Núñez disputó 110 partidos, convirtió 30 goles, dio 17 asistencias y levantó tres títulos, en una etapa que también incluyó el posterior ciclo de Martín Demichelis al frente del equipo.
A comienzos de 2025, tras una merma pronunciada en su rendimiento, River decidió transferirlo al fútbol ruso por 12 millones de dólares. El club de Núñez conservó siete millones al poseer el 60 por ciento de su ficha, mientras que el resto se repartió entre Talleres y Colo-Colo.
Hoy, asentado en Moscú y con continuidad, Solari mira hacia adelante sin renegar de su pasado. Y en ese recorrido, la figura de Gallardo sigue apareciendo como una referencia ineludible: un entrenador que no solo lo potenció como futbolista, sino que lo marcó desde un lugar mucho más profundo.