Charles Leclerc volvió a llamar la atención fuera de la pista con una adquisición que refleja su costado más exclusivo. El piloto de Ferrari recibió en La Spezia su nuevo yate de lujo, una embarcación Riva 102′ Corsaro Super valuada entre 15 y 18 millones de euros, una cifra cercana a los 20 millones de dólares.
El modelo fue bautizado Sedici, un nombre que mantiene el guiño al número que identifica al monegasco en la Fórmula 1. La entrega se realizó en el astillero de la firma italiana, con una ceremonia privada en la que también estuvieron presentes Alexandra y parte del equipo de artesanos que trabajó en la construcción.
La elección no aparece como un capricho aislado dentro de su vida de lujo. Charles Leclerc ya había tenido otras embarcaciones de la misma marca, entre ellas un Riva 48 Dolceriva y un Riva 82′ Diva. Esta nueva unidad, sin embargo, representa un salto mucho más fuerte por tamaño, equipamiento y nivel de personalización.
El yate mide 31 metros de eslora y cuenta con dos motores MTU que le permiten alcanzar una velocidad máxima de 28 nudos. Además, incorpora sistemas de estabilización pensados para mejorar la navegación y ofrecer mayor comodidad durante travesías largas, especialmente en recorridos por el Mediterráneo.
El interior fue diseñado con una impronta de lujo italiano y varios detalles elegidos especialmente por el piloto. Entre los materiales y accesorios se destacan muebles de alta gama, ropa de cama y baño premium, vajilla exclusiva y una suite principal revestida con mármol Calacatta Vagli Oro. También suma un sistema multimedia Bang & Olufsen, pensado para reforzar la experiencia dentro de la embarcación.
En la zona exterior, el yate tiene un flybridge adaptado como cocina al aire libre, con parrilla, placa de inducción, heladeras y máquina de hielo. La popa incluye un club de playa de más de 35 metros cuadrados, con acceso directo al mar, una base inflable para actividades acuáticas, escalera y una rampa personalizada.
Las imágenes del bautismo de Sedici, con la tradicional botella de champán, no tardaron en circular en redes sociales. Para Charles Leclerc, la entrega del yate se convirtió en una nueva muestra de su vínculo con la marca Riva y de una vida fuera de los boxes marcada por el diseño, la velocidad y los lujos a medida.