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Real Madrid: Sospechan de Santiago Solari por filtrar información interna

El argentino es apuntado como quién habría filtrado e la prensa, los incidentes que se dieron en el vestuario "merengue"

Sabado, 09 de mayo de 2026 a las 16:34
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La Casa Blanca no está en órden

Pocas veces el Real Madrid se permite romper su política de silencio. La entidad presidida por Florentino Pérez suele dejar correr los rumores sin emitir respuestas públicas, convencida de que el ruido se apaga solo cuando no se lo alimenta.

Sin embargo, esta semana hizo una excepción: salió a desmentir de manera tajante una información publicada por El Larguero, el programa de la Cadena Ser, que aseguraba que el club estaba evaluando la incorporación de un director deportivo. La reacción institucional, con un comunicado en el que calificó la versión como "rotundamente falsa", reveló algo más profundo que un simple desmentido: dentro de Valdebebas hay alguien que está pasando información sensible hacia afuera, y la cúpula merengue cree saber quién es.

El nombre que circula en los despachos del Santiago Bernabéu es el de Santiago Solari. Así lo plantea un artículo firmado por el periodista Alejandro Alcázar en el diario español Sport, donde se describe al ex futbolista y entrenador argentino como una figura incómoda dentro de la estructura. La pieza no se limita a sugerirlo: lo expone con dureza. "Florentino Pérez lo repescó, le dieron el puesto de responsable de la cantera pero le relevaron por su inacción y ahora se ha convertido en un problema para el club", consigna el texto, que recoge el malestar de varios directivos respecto a la posición y la lealtad del Indiecito.

La historia reciente de Solari en la entidad madrileña es la de un hombre sin función definida. Florentino Pérez decidió recuperarlo en noviembre de 2022, meses después de que el Club América de México lo apartara de su cargo de entrenador. El argentino aterrizó entonces como director de fútbol, pero el puesto ya tenía dueño de hecho: José Ángel Sánchez, director general del club, según se encargó de remarcar la propia institución en su comunicado oficial.

Esa superposición derivó rápidamente en una redefinición de tareas. A Solari se le asignó la conducción de la cantera, área que poco después terminó pasando a manos de Manu Fernández. Desde entonces, su rol dentro del Madrid quedó reducido a un perfil casi protocolar: embajador institucional, presencia frecuente en los palcos durante los partidos importantes y poca incidencia real en la toma de decisiones.

ESantiago Solari en su epoca de jugador del Real Madrid

Esa indefinición, que durante un tiempo fue tolerada, hoy se transformó en motivo de inquietud. Según la información recogida por Sport, en la dirigencia hace tiempo que se debate qué hacer con el ex DT del Real Madrid. El propio Solari habría pedido tiempo a la espera de una propuesta para volver a dirigir, una oferta que, por ahora, no llegó. Mientras tanto, su permanencia se sostiene en un equilibrio frágil. Las filtraciones recientes habrían terminado de erosionar la confianza, en un club donde la lealtad al círculo presidencial es condición innegociable.

El episodio del supuesto fichaje de un director deportivo no es un dato menor. La estructura deportiva actual del Madrid está integrada por Florentino Pérez, José Ángel Sánchez, el ojeador Juni Calafat y el entrenador de turno. Es un esquema cerrado, blindado, defendido por la cúpula como uno de los responsables directos de las seis Copas de Europa que el club levantó en la última década. Cualquier sugerencia pública de que esa estructura está por modificarse es interpretada en el seno de la institución como una afrenta directa a la autoridad de Pérez. De ahí la magnitud del comunicado, que más que aclarar un rumor pareció enviar un mensaje hacia adentro.

La política de mercado del Real Madrid, en paralelo, atraviesa una transformación profunda. Incapaz de competir mano a mano con los presupuestos de la Premier League o con el músculo financiero de proyectos como el del París Saint Germain, sostenido por capital árabe, el club apostó por un cambio de paradigma. La consigna ahora es detectar jóvenes talentos antes de que sus tasaciones se vuelvan inabordables. Esa hoja de ruta acumula aciertos resonantes —Vinícius, Rodrygo, Eder Militao, Arda Güler, Federico Valverde, Jude Bellingham y Endrick— pero también tropiezos costosos, como los casos de Eden Hazard, Lucas Silva, Luka Jovic o Reinier, fichajes que no rindieron lo esperado. La directiva no esquiva ese debate: admite que el modelo no es infalible, aunque defiende que ningún club lo es. En cuanto a las incorporaciones más recientes —Dean Huijsen, Álvaro Carreras y Franco Mastantuono—, en el Bernabéu piden paciencia: apenas llevan diez meses en el club y, sostienen, una temporada tan exigente como la actual no es el termómetro adecuado para juzgar.

El nombre de Solari, además, resurgió en momentos clave del último año. Fue evaluado como alternativa para reemplazar a Carlo Ancelotti durante la transición que llevó al equipo al Mundial de Clubes, y volvió a aparecer en las conversaciones internas cuando se discutió la salida de Xabi Alonso. En ambos casos, sin embargo, la elección final terminó recayendo en Álvaro Arbeloa, una promoción interna que reforzó la idea de que el círculo de máxima confianza del presidente es un perímetro estrecho y excluyente. Para varios dirigentes consultados por Sport, ese escenario habría dejado a Solari con la sensación de que solo podría volver a tener peso real moviéndose por fuera de los canales formales. Es decir, exactamente lo que ahora sospechan que está haciendo.

A todo este cuadro de tensión interna se le sumó, en paralelo, un escándalo deportivo que tomó dimensión global: la pelea en el vestuario entre Federico Valverde y Aurelién Tchouaméni, que derivó en versiones cruzadas, declaraciones en redes y un fuerte descargo público de Mina Bonino, esposa del mediocampista uruguayo. La combinación de filtraciones, conflictos entre futbolistas y rumores de cambios estructurales configura uno de los momentos más delicados que el Real Madrid haya atravesado puertas adentro en años. La pregunta que recorre los pasillos del club no es ya si habrá decisiones, sino cuándo y sobre quién recaerán.

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