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Rosario Central goleó en Arroyito y selló su clasificación a octavos de la Libertadores

Tras la eliminación ante River, el Canalla reaccionó con una actuación contundente y aplastó 4-0 a Universidad Central de Venezuela en un Gigante de Arroyito repleto.

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Rosario Central goleó en el Gigante de Arroyito y selló su clasificación a los octavos de final.

Después del duro golpe sufrido ante River en el Torneo Apertura, el equipo de Jorge Almirón respondió con personalidad y protagonizó una verdadera fiesta en el Gigante de Arroyito: goleó 4-0 a Universidad Central de Venezuela, selló su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores y volvió a enamorar a su gente en una noche cargada de emoción.

El Canalla salió decidido desde el primer minuto y encontró rápido la ventaja con Alejo Véliz, que disputó su último partido en Rosario antes de marcharse al Bahía de Brasil. El delantero aprovechó un rebote en el travesaño y desató la locura en Arroyito en una despedida soñada. El Gigante lo ovacionó como a un hijo de la casa que volvió para dejar otra huella con la camiseta auriazul.

Central dominó el partido con autoridad y antes del cierre del primer tiempo llegó el segundo golpe. Julián Fernández inventó una asistencia de lujo con un centro de rabona y Vicente Pizarro apareció dentro del área para empujar la pelota y ampliar la diferencia en una jugada que levantó a todo el estadio.

Ya en el complemento, el equipo rosarino aprovechó los espacios y liquidó la historia con una contra letal. Ángel Di María encabezó el ataque, Cantizano aceleró con decisión y metió un preciso centro atrás para dejar solo al campeón del mundo, que definió para el 3-0 y se llevó otra ovación monumental de un Gigante completamente rendido a sus pies.

Con el partido resuelto, la noche tomó un tono todavía más emotivo. Primero llegó el aplauso cerrado para Di María cuando dejó la cancha. Después fue el turno de Alejo Véliz, que salió ovacionado en lo que fue su despedida de Rosario antes de iniciar su nueva aventura en el fútbol brasileño.

Pero todavía quedaba una última emoción. Marcos Ruben, histórico símbolo canalla, ingresó desde el banco y también tuvo su momento soñado: marcó el cuarto gol para cerrar una goleada inolvidable y hacer explotar nuevamente al Gigante de Arroyito.

Rosario Central goleó, gustó y se metió entre los 16 mejores de América. Y lo hizo con una noche de esas que quedan guardadas en la memoria del pueblo canalla.

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