El pasado fin de semana de Fórmula 1 tuvo una carrera agridulce para Franco Colapinto, que luego de una gran clasificación en el GP de Italia sufrió un despiste que lo privó de un posible podio, y aunque metió una gran remontada que le terminó entregando el octavo puesto y dos puntos en la tabla, él se mostró muy frustrado. Dentro de toda esta vorágine, hubo tres argentinos presentes que cumplieron el sueño de ver al argentino en pista. Gustavo, Roxana y su mamá, Chichi, se dieron el gustazo de vivir una experiencia única en Monza.
La pareja, proveniente de Bahía Blanca, se adentró en tierras italianas superando el agobiante calor para ver por primera vez a Colapinto en la pista. Llegaron el viernes y, si bien tenían entradas para los tres días, el domingo desistieron por el desgaste de los dos días previos, que les demandó mucho tiempo para ir y volver. “Estamos grandes y nos mató el calor de los primeros días", dijo Roxana, que igualmente quedó fascinada con lo vivido en las prácticas libres y la clasificación, donde el pilarense tuvo una gran actuación: "Más allá de habernos perdido la carrera, nos fuimos muy contentos con su clasificación. Ver a Franco en pista es algo que no se puede comparar".
Ubicados en la Variante Ascari, una famosa chicana de alta velocidad del circuito, Roxana contó las vivencias de ambos días, junto a su marido Gustavo y su mamá Chichi, de 83 años, que viajó exclusivamente con la ilusión de conocer a Colapinto personalmente. Por desgracia, no pudo darse el deseado encuentro: “Estuvimos en la curva de Ascari, antes de la parabólica. Estuve en la fan zone el viernes y justo él no estuvo. El acceso a todos estos lugares no es tan simple y hay que caminar mucho. Nos hubiera gustado verlo”. Como consuelo, por lo menos Chichi se pudo fotografiar con una gigantografía del pilarense.
Esta fue la primera vez en Fórmula 1 para Roxana y su madre, no así para Gustavo, un gran fan de la competición que tuvo la chance de estar en Buenos Aires presenciando el GP de Argentina en su último regreso y antes de su interrupción, en los años 1996 y 1997. Sobre el apoyo de los compatriotas para con Colapinto, los tres se mostraron gratamente soprendidos. "Estaba lleno de argentinos en la parte más cercana a los boxes. En nuestra tribuna había tres familias, pero después te cruzabas a cada rato gente con las banderas y las camisetas. Nos sorprendió la cantidad de personas que fueron a alentarlo".
Por último, ya con el sueño cumplido y paseando por Milán tras un fin de semana maratónico, la pareja expresó las ganas de repetir la experiencia F1, aunque no en la calurosa Italia. "La idea es volver. No a Monza porque es mucha caminata, pero sí un GP que sea más cerca, más accesible y que no demande tanto al cuerpo, porque la verdad es que fue espectacular", expresó Roxana. Con la satisfacción de haber apoyado a Colapinto en vivo, Gustavo, Roxana y Chichi viven los días previos al regreso a Bahía Blanca entre recuerdos y fotos que conservarán para siempre.