El concepto “derrame” cobró mucha fuerza en las últimas horas producto de las declaraciones que brindó el exministro de Economía de la Nación, Alfonso Prat-Gay, quien afirmó que “Vaca Muerta no derrama ni en Neuquén”.
Esa declaración no cayó nada bien en el Ejecutivo y el gobernador Rolando Figueroa salió rápidamente al cruce: “La próxima vez te saco a recorrer mi provincia, que ha logrado lo que muchos en el país no hicieron cuando tuvieron su oportunidad”, lanzó el mandatario.
El intendente capitalino, Mariano Gaido -un gran aliado de Figueroa- también publicó un hilo en X donde expuso datos del crecimiento económico de Neuquén. “Para opinar sobre nuestra provincia hay que salir un ratito de la visión de un escritorio en Buenos Aires. Cuando quieras estás invitado a recorrer la Capital, así ves de primera mano cómo empuja Neuquén”, manifestó el jefe comunal.
Ahora bien, dejando de lado las declaraciones de quien fuera funcionario nacional durante la gestión presidencial de Mauricio Macri, si existe algo por lo que puede presumir Neuquén es el desarrollo de obra pública, en un contexto de paralización de la misma a nivel país.
La gestión de Rolando Figueroa puso el foco en cuatro áreas sustanciales para desarrollar obra pública: educación, salud, seguridad e infraestructura vial. En ese sentido, el Gobierno ejecuta miles de metros cuadrados de escuelas, hospitales, comisarías, cárceles y también pavimentación y repavimentación de más de 1.000 kilómetros de rutas en toda la provincia para mejorar la conectividad entre las distintas regiones del territorio.
Vaca Muerta y su derrame en todos los municipios de Neuquén
Neuquén hoy está dividida en siete regiones producto de una decisión política a través de la cual pueden atenderse las demandas de cada una de ellas y establecer un crecimiento equitativo en todas las localidades, desde la más pequeña hasta la más grande.
Las regalías que recibe la provincia producto de la explotación de los hidrocarburos (gas y petróleo) en los yacimientos de la formación no convencional se reinvierten en las obras de infraestructura anteriormente mencionadas para potenciar el crecimiento de todos los municipios de la jurisdicción norpatagónica. De hecho, Figueroa cada vez que puede resalta el 13% que le queda a Neuquén y cómo ese dinero es reinvertido.
Este derrame suele ser esperado con los brazos abiertos por parte de los intendentes, teniendo en cuenta que la mayoría de los municipios no tienen completa autonomía financiera. Hay que salvar de esto a Neuquén capital por ejemplo, la ciudad más importante de la provincia que suele generar sus propios recursos más allá de algún acompañamiento puntual.
En este contexto, la coparticipación a las localidades en muchos casos genera un impacto positivo en las arcas municipales, pero no termina de ser suficiente sobre todo para las más pequeñas.
Neuquén acelera su inversión en infraestructura
El pasado martes 22 de septiembre, Rolando Figueroa realizó un extenso discurso en el cual realizó un repaso por los 1.000 días de gestión como gobernador de Neuquén. Previo a eso, el mandatario firmó con decenas de intendentes el aporte económico para desarrollar obras estratégicas en distintos municipios en función de la demanda de la población de cada lugar.
Habrá desde obras de gas, cloacas, pavimentación de calles, hasta obras de gestión ambiental y para desarrollar el turismo, entre otras.
Será clave para Neuquén de cara a los próximos años acelerar el desarrollo de infraestructura mientras la monetización del subsuelo siga vigente, sobre teniendo en cuenta la transición energética que se avecina y por la cual, dentro de algunos años, el mundo probablemente deje de demandar gas y petróleo, hoy dos recursos esenciales.