¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Petróleo venezolano, promesa de campaña de Trump

El pacto petrolero con Venezuela, la carta de Trump para llegar mejor a noviembre.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
PUBLICIDAD
Donald Trump piensa en las elecciones de medio termino de noviembre
Delcy Rodriguez festejó el acuerdo
Estados Unidos pasaría a duplicar sus reservas en el largo plazo
Delcy Rodriguez recibió crpiticas del propio chavismo por el acuerdo
Esta semana Trump mandó al jefe de la CIA a Moscú

Donald Trump anunció que Estados Unidos se quedará con una quinta parte de la producción petrolera de Venezuela. Se trata de un anuncio que es, más que ninguna otra cosa, parte de su estrategia electoral para intentar evitar lo que marca la mayoría de las encuestas: una dura derrota en las elecciones de medio término. No importa que para que duplique sus reservas con el petróleo de Venezuela se necesitan años de inversión y destrabar enormes baches legales que implica una intervención de un país sobre otro para quedarse con parte de sus recursos. Pero para Trump no hay mañana: su principal temor, y el de los republicanos, es perder alguna de las dos cámaras en las legislativas, y quizás las dos, y pasarla muy mal en sus dos últimos años de gobierno.

El acuerdo con el gobierno de Venezuela, festejado por el chavismo porque prevé ingresos millonarios —Delcy Rodríguez los estimó en 209.000 millones de dólares en impuestos y 100.000 millones en inversión—, le permitirá a Estados Unidos controlar 65.000 millones de barriles de reservas petroleras, el 22 por ciento de los 300.000 millones estimados. Además de ratificar de manera brutal que el verdadero objetivo de Trump al capturar a Maduro no era terminar con la dictadura y restablecer la democracia sino quedarse con el petróleo, la jugada también es un mensaje a los consumidores norteamericanos: el precio del crudo ya no será más un problema, más allá de lo que hagan los iraníes con Ormuz.

Lo dijo el propio Trump al anunciar el acuerdo: "Esta transacción histórica MÁS QUE DUPLICA las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que contribuye a que Venezuela siga avanzando hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad".

Está claro que, si esto sucede, será más tarde que temprano: hay muchas dudas sobre cómo se instrumentará una intervención extranjera de esta magnitud, que compromete de manera definitiva la soberanía de Venezuela sobre el futuro de las mayores riquezas del país. Los especialistas coinciden en que hará falta muchos años y miles de millones de dólares para desarrollar la infraestructura necesaria. Por eso el precio de la nafta no bajará de inmediato, aunque a Trump le sirve para generar expectativa e intentar bajarle el precio político al poder iraní sobre Ormuz.

Los conflictos en Medio Oriente y en Ucrania redujeron los flujos mundiales de petróleo y gas, y por eso la nafta se paga más cara en Estados Unidos y en el resto del mundo. Son dos frentes abiertos. Uno es la guerra con Irán, en la que Trump se metió sin saber cómo salir y que convirtió al estrecho de Ormuz en un problema para el mercado petrolero que antes no existía, además de no haber resuelto los objetivos que supuestamente perseguía: destruir las capacidades nucleares iraníes y cambiar el régimen tiránico de la teocracia. Trump ya dejó en claro que no usará la opción militar para intentar derrotar al régimen iraní. Sabe que la guerra siempre fue impopular en Estados Unidos y que la superioridad militar no le garantiza el triunfo: quedó demostrado después de que, tras 40 días de bombardeos, el régimen iraní se mantuvo de pie.

El conflicto entre Rusia y Ucrania es quizás su mayor frustración. Después de haber prometido resolverlo en 24 horas apenas asumiera, la guerra ya cumplió cuatro años y medio y los ataques cruzados se intensifican: en lo que va de 2026 ya murieron más civiles que en todo el año pasado. Sorprendió esta semana la visita del jefe de la CIA a Moscú. Nadie sabe con exactitud a qué fue: algunos sugieren que viajó para advertirle a Putin que no ataque a un país de la OTAN y evite escalar el conflicto; otros, que llevó una propuesta de Zelenski para frenar la guerra.

En definitiva, las dos mayores decisiones de política exterior de Trump —la captura de Maduro y la guerra con Irán— le están jugando una mala pasada a dos meses de la elección. Necesita bajar la inflación de manera imperiosa y que eso se sienta en el bolsillo de los consumidores. Otra vez lo de siempre: “Es la economía estupido”.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD