En los últimos días se dio a conocer una noticia altamente positiva. Se trata de que Neuquén volvió a romper un récord de producción de petróleo crudo destinado a la exportación gracias al impulso de yacimientos de Vaca Muerta, la formación no convencional de hidrocarburos más importante del país.
Durante el mes de septiembre del 2026, y según datos brindados por la Subsecretaría de Hidrocarburos dependiente del Ministerio de Energía de Neuquén, se produjeron en la provincia 714.089 barriles diarios, lo que significó cerca de 30.000 más de los que se registraron en agosto (685.316).
Más allá de tratarse de números positivos que benefician tanto a la provincia como al Gobierno nacional -y al resto de las jurisdicciones del país- en términos de ingresos de divisas producto de las regalías por la explotación de hidrocarburos que realizan las empresas que operan en los yacimientos de Vaca Muerta, la pregunta que muchas veces surge es qué hace Neuquén con el dinero que entra todos los meses a las arcas provinciales.
Lo que repiten como mantra en el Ejecutivo que conduce Rolando Figueroa es que los ingresos por las regalías petroleras se vuelcan en obras de infraestructura en todos los municipios de la provincia. Por supuesto, las inversiones en cada localidad tienen que ver con necesidades prioritarias y cantidad de habitantes.
De acuerdo a lo que calculó el equipo económico de Figueroa cuando comenzó su gestión, en diciembre del 2023, Neuquén presentaba un déficit de infraestructura de US$4.000 millones. Según lo estimado, para finales de este año la provincia habrá revertido ese déficit en US$1.800 millones.
La idea es acelerar a fondo el año que viene para concluir muchas de las 1.075 obras que el Gobierno provincial tiene en marcha en todo el territorio, teniendo en cuenta además el factor electoral del que Figueroa prefiere no hablar, pero que está en boca de muchos porque el propio gobernador neuquino elige jugar a las escondidas en relación a una eventual postulación para la reelección, algo a lo que podría acceder en caso de desearlo, siempre y cuando claro está reciba el acompañamiento popular.
En declaraciones que brindó el sábado 24 de octubre en el programa Modo Shale que se emite por Mitre Patagonia, el mandatario neuquino dejó entrever que las figuras son circunstanciales y que lo importante es darle continuidad al proyecto más allá del 2027, donde se vislumbra un horizonte con muchas de las 1.075 obras seguramente todavía en ejecución o incluso en proceso de licitación.
La proyección hacia el 2028
En la misma entrevista que le hizo Fernando Castro, Rolando Figueroa sostuvo que la idea es que la provincia llegue al 2028 habiendo revertido la totalidad del déficit de infraestructura y redobló la apuesta al afirmar que podría incluso haber superávit. Una proyección que parece un tanto optimista pero no descabellada.
Está por verse si Figueroa decide encabezar la continuidad de este proyecto de gestión a partir del 2027 y hasta el 2031. Sí hizo saber que su familia tendrá un rol protagónico para cualquiera sea la decisión que tome.
Tampoco descartó darle lugar a una persona más joven y, en ese sentido, habló de la importancia de que surjan nuevos cuadros políticos para sostener el proyecto.
El Plan de Regionalización y la prioridad de obras en cada localidad de Neuquén
En las últimas semanas, el gobernador de Neuquén mantuvo encuentros con intendentes de diferentes ciudades de la provincia para presentar los lineamientos del Presupuesto 2027, proyecto que enviará esta semana a la Legislatura para su tratamiento. Además, aprovechó para escuchar las demandas de los jefes comunales y establecer un listado de las obras de infraestructura prioritarias en cada centro urbano.
Lo hizo en el marco del Plan de Regionalización, una iniciativa por la cual se divide a la provincia en siete regiones para atender las necesidades de cada una de ellas en forma equitativa, independientemente de la densidad demográfica dispar que pueda existir.
El desafío es claro. Neuquén debe sacar el máximo provecho de la explotación de su subsuelo mientras el mundo todavía demande gas y petróleo, dos recursos que no son renovables y que, en algún momento, dejarán de ser tan requeridos como lo son actualmente.
Y la prioridad que ha establecido esta gestión es revertir el considerable déficit en materia de infraestructura, fundamental para desarrollar la provincia de manera equitativa, la cual se estima que recibirá en los próximos años cerca de 30.000 nuevas personas de manera anual.