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Zona Fría: Juntos obligó a Tortoriello a romper el silencio

La polémica por la Zona Fría desató una feroz pelea política en Río Negro: Aníbal Tortoriello tuvo que abandonar su habitual silencio para defenderse de las acusaciones por el aumento del gas. La campaña 2027 se juega en las redes sociales.

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Sabado, 23 de mayo de 2026 a las 20:11
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La Zona Fría hizo explotar algo mucho más grande que una discusión sobre los subsidios en la tarifa del gas. Lo que quedó al desnudo fue el verdadero estado de la política rionegrina: una dirigencia que mueve piezas, la instalación en redes sociales y la campaña permanente. Aunque faltan varios meses para definir la gobernación, en Río Negro todos juegan para la elección que viene.

Como pasa siempre que aparece un tema que toca el bolsillo, la política se transforma rápido en una carnicería. Porque la modificación votada en la Cámara de Diputados, no expulsó a Río Negro del régimen diferencial. Pero lo que se definió incidirá directamente en las boletas que van a llegar más caras. Con el agravante de que en la Patagonia, prender la calefacción no es un lujo sino una necesidad básica.

Ahí apareció Facundo López, convertido otra vez en vocero de las peleas que Alberto Weretilneck nunca da. Porque el gobernador mantiene su estílo. Entiende que discutir en redes desgasta, embarrarse demasiado deteriora y bajar al barro digital tiene costo. Entonces juega otro partido. Se preserva. No agrede ni contesta agresiones. Y manda soldados.

López es uno de los más eficientes. Entiende su rol de alfil. La operación política tenía un objetivo lógico: sacar a Tortoriello de su comodidad. Romper con el silencio que lo caracteriza, incluso en la Cámara Baja donde por lejos es uno de los diputados que menos habla. 

Tortoriello eligió una estrategia muy distinta a todos sus potenciales rivales por la gobernación. Hacer campaña en terreno amigable, sin mucha exposición pública, con reuniones programadas en diferentes lugares de la provincia donde sabe que no lo van a exponer. Habla lo mínimo indispensable. Evitar peleas. Un experimento de invisibilidad política en tiempos donde Twitter, Facebook e Instagram funcionan como una picadora industrial de dirigentes. 

Con su voto y el de su compañera de bancada, Lorena Villaverde, la motosierra de Javier Milei cortó con el subsidio al transporte y distribución de gas en esta zona del país. Y el oficialismo provincial encontró el tema perfecto para obligarlo a dar explicaciones. El bolsillo. El miedo a las facturas imposibles. Un terreno donde las explicaciones técnicas mueren antes de empezar. Y la obediencia debida a los intereses de la Casa Rosada por sobre los de los rionegrinos.

Entonces, Tortoriello tuvo que salió a decir que era mentira que Río Negro había perdido la Zona Fría. Técnicamente tenía algo de razón. Aunque nada dijo de cómo incidirá el aumento del transporte y distribución que ya no contará con subsidio. El empresario se esforzó en redes por decir que era falso, pero quedó expuesto. 

Hace tiempo que Tortoriello dejó de ser el gran emergente opositor que supo entusiasmar a sectores del antiperonismo rionegrino. Hoy aparece poco, no confronta y transmite una sensación peligrosa para cualquier dirigente: ausencia. En el otro extremo, Weretilneck domina todo en el ambiente digital. Minería, petróleo, Vaca Muerta, conflictos gremiales, obras, peleas con Nación. Todo orbita en el gobernador

Por eso la pelea por Zona Fría le cayó perfecta al gobernador. Le permitió volver al personaje que mejor interpreta desde hace años: el defensor del provincialismo enfrentado al centralismo. Sin depender de ningún jefe porteño. Un papel que conoce de memoria y que electoralmente siempre le rindió.

Mientras tanto, en el mundo virtual, María Emilia Soria, también opositora a Weretilneck, juega muy diferente a Aníbal Tortoriello. Ella y su hermano no necesitan instalarse porque el apellido ya se conoce. El sorismo mantiene el legado del "Gringo", la tensión permanente. No buscan simpatía. Buscan conflicto. Buscan polarización. Buscan estar siempre adentro de la conversación aunque sea desde el choque constante y estar en contra del gobierno provincial, incluso atentado contra los intereses de los roquenses, donde mantienen su reducto desde hace 23 años.

Mientras los pesos pesados Weretilneck, Tortoriello y Soria, se miden todos los días con su estilo, comenzó a tomar fuerza el rumor de una posible candidatura a gobernador de Rodrigo Buteler. Con muy poco de certeza. Con su juventud y su gestión en Cipolletti como fortaleza para crear un imagen mucho menos contaminada. Menor nivel de rechazo. Más prolijo. Más silencioso. Casi administrando cuidadosamente su exposición. Eso puede transformarse en una ventaja enorme a la que el oficialismo podrá recurrir en caso de ser necesario para que Juntos mantenga la provincia.

La foto completa del Río Negro de hoy muestra a un Weretilneck que administra poder con los riesgos de gestionar, sin ensuciarse demasiado. Tortoriello se mutea para no desgastarse. Soria en conflicto permanente y controlado. Y Buteler aparece callado, mostrando obras y crecimiento gracias a las bondades de Vaca Muerta. La campaña todavía no fue lanzada oficialmente. Pero eso una formalidad ridícula a esta altura.

La elección 2027 ya se juegan en las pantallas de seis pulgadas, entre memes, operaciones, videos cortos, trolls. Dirigentes coucheados que aprendieron que una notificación en un celular puede significar mucho.

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