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Carrera hacía 2027: María Emilia Soria se lanzó sola y agitó al PJ de Río Negro

La intendenta adelantó su candidatura a gobernadora sin esperar la interna peronista y abrió una campaña prematura marcada por tensiones, fotos estratégicas, desgaste político y la pelea por no perder el control histórico de Roca.

Sabado, 09 de mayo de 2026 a las 15:52
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¿La ansiedad política le ganó al cálculo o fue al revés? María Emilia Soria decidió largarse sola a la carrera por la gobernación de Río Negro. Ni acto partidario, ni escenario armado, ni foto de unidad peronista. No sonó Hugo del Carril, ni hubo bombos ni dedos en "V". Apenas una entrevista en una radio comunitaria de Cipolletti y una frase que retumbó fuerte en las entrañas del PJ: “los pibes ahora no saben qué es el peronismo”.

No fue un sincericidio. Fue una señal política. Porque detrás de esa supuesta modernización del discurso hay algo mucho más simple: la familia Soria no quiere que el peronismo le condicione la candidatura. Si esperaba los tiempos del PJ, tenían que sentarse a negociar con intendentes, legisladores, sindicatos y dirigentes que reclaman participación. Y ahí, ¿qué hacer con el kirchnerismo? En cambio, lanzándose sola, cambió la lógica del juego. Ahora el resto, los históricamente ninguneados pero absolutamente necesitados y necesarios, deberán decidir si se acomodan o quedan marcados como "traidores". El viejo manual del sorismo, versión 2026.

Hace casi un cuarto de siglo que el apellido Soria gobierna Roca como si fuera una administración hereditaria. Primero el "Gringo" Carlos Soria durante ocho años. Después Martín Soria por otros ocho. Más tarde María Emilia que completará su mandato con ocho años más. La idea es vender el “modelo Roca” como ejemplo de gestión para toda la provincia.

El problema es que hace tiempo que la ciudad dejó de ser ese faro económico y político del Alto Valle. Mientras Cipolletti explotó de la mano de Vaca Muerta, atrayendo empresas petroleras, inversiones millonarias y salarios imposibles de comparar con el promedio regional, Roca quedó atrapada entre la lógica municipal, la falta de posibilidades y la pelea eterna con el gobierno provincial. Un ejemplo, esta semana hubo una cuadra de cola para dos puestos de atención al público en una rotisería

En el municipio apuntan contra Alberto Weretilneck por eso. Repiten que Cipolletti recibe obras, rutas y financiamiento mientras Roca queda mirando desde afuera el negocio energético. Del otro muestran un cambio en el mapa económico y Roca siguió encerrada en la vieja lógica de la confrontación permanente. En el medio quedó una ciudad que hace años vive más del relato político del apellido que del liderazgo económico que supo tener.

Poco después de que Weretilneck contestó los ataques de Gennuso, apareció una publicación de Emilia Soria junto con el exintendente de Bariloche

En esta intención de ocupar el centro de la escena antes de que alguien más se anime a discutirle su liderazgo, María Emilia revisó su carrete y publicó en redes una foto que tenía guardada hace unos días. Ella junto con Gustavo Gennuso camninando por la plaza Belgrano. No fue una casualidad ni un café institucional. La imagen apareció justo el mismo día en que Weretilneck salía a destrozar públicamente al exintendente de Bariloche, acusándolo de tener "un problema más de psicólogo" y hasta deslizando que lo movía la "envidia".

Mientras el gobernador hablaba desde Bariloche, del otro lado aparecía Gennuso sonriendo junto a María Emilia bajo el sol de Roca, pese a que ayer estaba nublado y muy ventoso. Una foto quirúrgicamente publicada para generar ruido. Y funcionó. En Juntos Somos Río Negro la leyeron como una señal de alarma: dirigentes históricos sin lugar se prueban otras camisetas. Pero también hubo mensaje interno para el PJ. María Emilia quiso mostrar que no depende exclusivamente del peronismo para construir volumen político.

Después aparecieron las fantasías de siempre. Que Gennuso podría ser compañero de fórmula. Que se viene una alianza transversal. Que nace un nuevo armado provincial. Todo demasiado prematuro, incluso para la ansiedad política rionegrina. Ni siquiera hay fecha electoral confirmada y pensar hoy en una fórmula parece más un ejercicio de sobremesa que una discusión real. Pero las fotos en política nunca son inocentes. Y María Emilia logró exactamente lo que quería: que toda la provincia hablara de ella.

En paralelo, empezó también el recorrido de candidata. La semana pasada viajó a La Matanza y elogió el centro de monitoreo del Ministerio de Seguridad bonaerense, aseguró que se llevaba ideas para implementar en Río Negro. La frase provocó sonrisas incómodas porque esa misma tecnología de última generación ya existe en la provincia. En el afán por construir agenda más allá de Roca, expuso desconocimiento.

Con respecto a la fecha de la elección, sería abril de 2027. Weretilneck no quiere atar su futuro político al caos nacional que puede generar la discusión sobre la continuidad de Javier Milei. Restarán unos 250 días después de la fiebre del Mundial. Y ahí aparece el miedo al desgaste. Porque lanzar una candidatura tan temprano puede servir para ocupar la agenda, pero también puede convertirse en una mochila pesada. Sostener durante tanto tiempo una candidatura provincial, sin estructura ordenada y alineada detrás, no es gratis.

La familia Soria: Martín, actual senador; Carlos, siempre en las sombras; y María Emilia, intendenta de Roca

Sobre todo porque mientras intenta convencer a toda la provincia de que puede gobernar Río Negro, el sorismo además tiene otra preocupación urgente: cómo evitar perder el control de Roca. Hoy el nombre que más circula para sucederla es el de Carlitos Soria. Aunque tampoco descartan una jugada todavía más extrema: que Martín Soria deje el Senado y vuelva a ponerse el traje de intendente para blindar el bastión familiar.

María Emilia ya se subió a un ring. Entre los posibles contendientes se da por descontado Weretilneck y Ánibal Tortoriello. El desafío para la intendenta de Roca será poder cerrar acuerdos pese a la casi nula capacidad familair de diálogar, despegarse del kirchnerismo que hoy es lastre y despojarse de banderas históricas, desconocidas para la juventud que todos quieren seducir. Comenzó la cuenta regresiva.

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