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Argentina acelera su producción de litio y apunta a superar a Chile entre los mayores productores mundiales

El país sumó producción en Jujuy, Salta y Catamarca y proyecta alcanzar 573.300 toneladas anuales hacia 2035.

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El escenario también está acompañado por una cartera de inversiones que contempla US$12.700 millones entre 2026 y 2030, con un pico previsto para 2027, cuando los desembolsos superarían los US$4.000 millones.

Argentina cerró 2025 con una producción de 120.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), un 62% más que el año anterior, y se prepara para ampliar su participación en el mercado internacional. Las proyecciones oficiales ubican al país en condiciones de superar a Chile y alcanzar el tercer lugar entre los mayores productores mundiales hacia 2029, según un informe de la Secretaría de Minería de la Nación.

El crecimiento se concentra en los salares de Jujuy, Salta y Catamarca, donde avanzaron proyectos nuevos y se incrementó la producción de operaciones ya consolidadas. El escenario también está acompañado por una cartera de inversiones que contempla US$ 12.700 millones entre 2026 y 2030, con un pico previsto para 2027, cuando los desembolsos superarían los US$ 4.000 millones.

Argentina forma parte del denominado Triángulo del Litio, junto con Bolivia y Chile, y concentra una parte significativa de los recursos mundiales. De acuerdo con el informe, el país posee alrededor del 21% de los recursos identificados y el 12% de las reservas globales, con unos 23 millones de toneladas de LCE localizadas principalmente en los salares de la Puna.

Más proyectos en producción

El aumento registrado durante 2025 estuvo vinculado con el desempeño de siete proyectos operativos: Fénix, Salar de Olaroz, Cauchari-Olaroz, Centenario-Ratones, Sal de Oro, Tres Quebradas y Mariana, este último incorporado comercialmente durante 2026.

Entre las operaciones consolidadas, Fénix superó las 31.000 toneladas anuales, mientras que Olaroz y Cauchari-Olaroz aportaron más de 34.000 toneladas cada uno. Los proyectos más recientes, en tanto, continúan atravesando etapas de incremento gradual de producción y optimización de sus instalaciones.

Otro de los factores que marcará la expansión del sector es la incorporación de tecnologías de Extracción Directa de Litio (DLE). Según las proyecciones sectoriales, aproximadamente la mitad de los 15 proyectos avanzados en el país contempla utilizar este tipo de procesos.

La tecnología busca aumentar la recuperación del litio y reducir los tiempos de procesamiento frente al sistema tradicional de evaporación. Su desarrollo, sin embargo, requerirá nuevas inversiones y obras de infraestructura en zonas de la Puna donde las distancias y las condiciones geográficas elevan los costos operativos.

Exportaciones y mercados

El crecimiento productivo también se reflejó en las exportaciones. Durante 2025, los envíos de litio argentino superaron los US$ 914 millones, con un incremento del 42% en valor y del 57% en volumen. En total, se despacharon unas 113.000 toneladas, de las cuales cerca del 90% correspondió a carbonato de litio procesado en plantas instaladas en el país.

China concentró el 81,1% de las exportaciones argentinas, mientras que los mercados asiáticos representaron más del 87% de los destinos. La concentración responde al peso que tiene Asia, y particularmente China, en la refinación de litio y en la fabricación de materiales para baterías.

El contexto internacional también genera expectativas para los productores. La demanda mundial llegó a 1,5 millones de toneladas de LCE en 2025, un 26,8% más interanual, y las proyecciones utilizadas por el sector estiman que podría alcanzar los 3,5 millones de toneladas hacia 2035.

El mercado de baterías para vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía aparecen entre los principales impulsores de ese crecimiento. Al mismo tiempo, las previsiones apuntan a un progresivo ajuste entre oferta y demanda durante la próxima década.

El desarrollo de nuevos proyectos dependerá, entre otros factores, de la concreción de las inversiones previstas, la disponibilidad de infraestructura y las condiciones regulatorias. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se incorporó al esquema de incentivos disponible para los grandes emprendimientos, junto con el régimen específico de inversiones mineras.

Hacia 2035, las proyecciones utilizadas en el informe estiman que Argentina podría alcanzar una producción de 573.300 toneladas de LCE anuales, equivalente a 3,6 veces la capacidad registrada en 2025. Con un precio de referencia de US$20.000 por tonelada, ese nivel productivo permitiría proyectar exportaciones anuales cercanas a US$ 11.400 millones, aunque el resultado final dependerá de los precios internacionales, los costos de producción y el ritmo de puesta en marcha de los proyectos.

El desafío para los próximos años estará en transformar el potencial geológico en capacidad productiva efectiva. Para eso, el sector deberá avanzar en nuevas plantas y proyectos de extracción, mejorar la infraestructura vial y energética de la Puna y sostener las condiciones necesarias para atraer capital de largo plazo.

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