La actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta mostró en abril una leve desaceleración respecto del récord alcanzado en marzo, aunque el nivel de operaciones continúa en máximos históricos y sostiene el fuerte crecimiento de la producción shale en la Neuquén.
Según el relevamiento de la Fundación Contactos Energéticos, durante abril se realizaron 2.335 etapas de fractura, por debajo de las 2.616 registradas en marzo —el mayor nivel mensual de actividad desde el inicio del desarrollo no convencional—. Sin embargo, el dato confirma que la industria logró consolidar durante 2026 una meseta de actividad superior a las 2.300 fracturas mensuales, un umbral que hasta hace pocos años parecía inalcanzable para el shale argentino.
La caída mensual fue interpretada por analistas del sector más como una normalización operativa luego de un pico excepcional que como una señal de desaceleración estructural. Las compañías mantienen elevados niveles de perforación, terminación de pozos e inversión en los principales bloques de la Cuenca Neuquina.
El dinamismo del fracking sigue siendo el principal soporte del crecimiento productivo que atraviesa el sector energético argentino. De acuerdo con el último informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral, la producción de petróleo alcanzó en marzo los 878.000 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 15,8%, equivalente a unos 120.000 barriles adicionales por día.
El shale explica prácticamente todo ese incremento. La producción no convencional llegó a 602.000 barriles diarios y ya representa el 69% del total nacional, desplazando cada vez más al petróleo convencional, que quedó reducido a 276.000 barriles diarios.
La Cuenca Neuquina concentra actualmente el 77% de toda la producción de petróleo del país y se consolidó como el núcleo estructural del sistema energético argentino. El avance de Vaca Muerta no sólo sostiene el crecimiento interno, sino que además alimenta las proyecciones exportadoras para los próximos años.
En paralelo, el gas shale también continúa expandiéndose. La producción de gas natural alcanzó los 142 millones de metros cúbicos diarios, con un crecimiento interanual del 5,9%. Del total producido, el 65% ya corresponde al segmento no convencional.
Los desarrollos de Fortín de Piedra, Aguada Pichana Este y La Calera continúan liderando la expansión del shale gas y funcionan como pilares del abastecimiento energético nacional.
Durante marzo además se conectaron 39 nuevos pozos shale, de los cuales 22 estuvieron orientados a producción de petróleo y 17 a gas natural, reflejando que las compañías mantienen activos sus planes de desarrollo pese a la volatilidad internacional del crudo y las tensiones financieras globales.
En el sector energético sostienen que la clave del crecimiento actual está en la combinación entre mayor eficiencia operativa, incorporación de tecnología y aumento sostenido de inversiones en infraestructura y equipos de fractura. Esa dinámica permitió acelerar los tiempos de perforación y elevar la productividad por pozo.
Para 2026, las proyecciones de la industria apuntan a que Vaca Muerta continúe expandiendo su producción tanto en petróleo como en gas. Distintas consultoras privadas estiman que el shale argentino podría superar ampliamente los 900.000 barriles diarios de producción total de crudo hacia fines de año si se sostienen los actuales niveles de actividad y se mantiene la estabilidad macroeconómica.
En gas natural, el crecimiento esperado estará vinculado no sólo al abastecimiento interno sino también a la posibilidad de ampliar exportaciones regionales y avanzar con proyectos de GNL orientados a mercados internacionales.
A pesar de la leve baja observada en abril, el nivel de fracturas sigue mostrando una industria trabajando a máxima capacidad. Las empresas mantienen concentradas sus inversiones en Neuquén y priorizan áreas de alta productividad para sostener un ciclo expansivo que ya transformó a Vaca Muerta en el principal motor energético y exportador de la Argentina.