El desarrollo de Vaca Muerta ya tiene un impacto visible en la economía de los hogares de Neuquén–Plottier. La actividad generó más puestos de trabajo y elevó los ingresos tanto de los trabajadores petroleros como de quienes se desempeñan en otros sectores. También coincidió con una caída de la desocupación y de la pobreza. Pero el derrame no es parejo: los precios locales crecieron más que en el resto del país, aumentó la proporción de hogares que alquilan y se amplió la desigualdad.
Ese es el balance de un informe de IERAL Patagonia, elaborado por Federico Belich a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. El estudio compara la evolución del aglomerado Neuquén–Plottier desde 2017 con la de las seis ciudades relevadas en la región patagónica y con el promedio de 31 aglomerados urbanos del país.
Según el relevamiento, hoy uno de cada diez trabajadores de Neuquén–Plottier se dedica a la extracción de petróleo y gas o a los servicios vinculados con esa actividad.
La proporción casi duplica el promedio patagónico, que se ubica en el 6%. En 2017, antes del despegue del shale, los trabajadores petroleros representaban el 6% de los ocupados locales. Si se considera a los hogares, el alcance es mayor: el 13% de los habitantes vive en una familia donde al menos una persona trabaja en el sector.
La diferencia de ingresos es especialmente marcada entre quienes trabajan directamente en la industria. Un trabajador petrolero de Neuquén–Plottier percibe, en promedio, $3,8 millones mensuales, unas 2,5 veces lo que gana el resto de los ocupados de la ciudad y más de tres veces el ingreso promedio de un trabajador urbano del país.
El efecto también alcanza a quienes no trabajan en hidrocarburos. Los ocupados neuquinos de otras ramas perciben alrededor de $1,5 millones por mes, un 38% más que el promedio nacional. La ventaja aparece en distintas actividades: los ingresos del comercio superan en un 70% a los del resto del país; los de salud y enseñanza, en torno al 46%; los de la administración pública, un 42%; y los de la construcción, un 35%.
Vaca Muerta impulsa los salarios y reduce la desocupación y la pobreza en Neuquén
El informe plantea dos vías para explicar ese efecto. Por un lado, el gasto de los hogares petroleros dinamiza las ventas y el empleo en el comercio y los servicios. Por otro, las regalías aportan recursos que pueden contribuir a sostener mejores salarios en el sector público.
La comparación también muestra que la ventaja salarial de Neuquén no se limita a la industria petrolera. Según el relevamiento, el salario de los trabajadores del sector en la provincia es similar al promedio nacional de la actividad. La diferencia aparece con más fuerza en las demás ramas. De todos modos, esa brecha es previa al auge del shale: en 2017, los trabajadores neuquinos no petroleros ya ganaban un 35% más que sus pares del promedio nacional. La pandemia redujo esa diferencia y la expansión de Vaca Muerta contribuyó a recuperarla y ampliarla.
La mejora también se observa en los indicadores laborales y sociales. La desocupación en Neuquén–Plottier descendió del 6,1% en 2017 al 3,3%, por debajo del promedio nacional, del 7,4%, y del patagónico, del 4,9%.
Entre los asalariados que no trabajan en el petróleo, la informalidad alcanza al 21%, frente al 37% registrado en el resto del país. En tanto, la pobreza en el aglomerado fue del 19,6% en el primer semestre de 2026, la segunda tasa más baja entre las 31 ciudades relevadas, después de la Ciudad de Buenos Aires. El promedio nacional llegó al 32,3%.
La comparación con el punto de partida también refleja un cambio. En 2017, la pobreza en Neuquén era del 24%, frente al 27% nacional. Actualmente, la diferencia entre ambos indicadores alcanza los 13 puntos porcentuales. El contraste con el resto de la Patagonia se invirtió: la región tenía menos pobreza que Neuquén en 2017 —20% contra 24%— y hoy registra un 28%.
El costo de vida, los alquileres y la desigualdad: las tensiones del boom petrolero en Neuquén
El crecimiento de la actividad, sin embargo, trajo presiones sobre el costo de vida. Desde 2017, los precios en Neuquén aumentaron un 20% más que en el promedio nacional y un 18% más que en la Patagonia. Por eso, aunque los ingresos nominales sean más altos, el poder adquisitivo de los trabajadores no petroleros neuquinos cayó un 10% en ese período, una baja similar a la del resto del país, del 11%.
La vivienda es otro de los puntos de tensión. En 2017, el 19% de los hogares de Neuquén–Plottier alquilaba, la misma proporción que en el promedio nacional. Actualmente, esa cifra subió al 24%, frente al 21% del país. El informe señala, además, que la mitad de las familias petroleras alquila y que una de cada cuatro llegó recientemente a la ciudad. En ese mercado, los hogares sin ingresos petroleros compiten con familias cuyos ingresos son, en promedio, mucho más altos.
El balance de IERAL Patagonia es que Vaca Muerta sí llega a las familias neuquinas, aunque sus beneficios no se distribuyen de manera uniforme. El aglomerado registra más empleo, menor desocupación, menos informalidad y menos pobreza que el promedio nacional, y los trabajadores de actividades ajenas al petróleo cobran más que sus pares de otras ciudades.
Al mismo tiempo, la suba diferencial de los precios, el encarecimiento del acceso a la vivienda y el aumento de la desigualdad muestran los límites del derrame. El desafío, sostiene el informe, es transformar el crecimiento de la actividad en mejoras que perduren, con avances en vivienda, suelo urbano, infraestructura y capacitación, antes de que se cierre la ventana de oportunidad.