El futuro de Vaca Muerta quedó en el centro del debate empresario durante el AmCham Summit 2026, donde los principales ejecutivos del sector coincidieron en un diagnóstico: el desafío ya no es abastecer el mercado interno, sino escalar las exportaciones y monetizar el potencial del shale.
“Pasamos de un problema de escasez a una situación de abundancia de gas”, afirmó Juan Martín Bulgheroni, CEO de Pan American Energy, al destacar que la Argentina ya cuenta con superávit energético. En ese sentido, advirtió que el desarrollo de proyectos exportadores es clave: “Si no avanzamos con exportaciones, no vamos a poder poner en valor todo el recurso”.
El ejecutivo remarcó que las reservas de gas del país son de escala global y superan ampliamente la demanda local proyectada. En ese escenario, el gas natural licuado (GNL) aparece como el principal vector de crecimiento. A través del consorcio Southern Energy —integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG—, el sector privado avanza en la primera fase de exportación.
El proyecto ya dio señales concretas: un contrato de abastecimiento de GNL con Alemania por ocho años y el desarrollo de infraestructura flotante que permitirá producir millones de toneladas anuales. “Argentina puede representar entre el 3% y el 5% del mercado global de GNL”, sostuvo Bulgheroni, al dimensionar el alcance del negocio.
La expansión del shale también empieza a atraer nuevos jugadores. Central Puerto anunció su ingreso al segmento no convencional con la adquisición de áreas en Neuquén, en una apuesta por diversificar su negocio energético. “Vemos oportunidades claras en Vaca Muerta y este es el inicio de un plan de crecimiento en hidrocarburos”, señalaron desde la compañía.
La estrategia refleja una tendencia más amplia: empresas con fuerte presencia en generación eléctrica y otros sectores comienzan a posicionarse en el upstream, impulsadas por el potencial de la cuenca neuquina y las nuevas condiciones del mercado.
El contexto internacional también juega un rol determinante. El crecimiento sostenido de la demanda energética —impulsado por la digitalización, la inteligencia artificial y la electrificación— está generando presión sobre la oferta global. Este escenario abre una ventana de oportunidad para nuevos proveedores como la Argentina, aunque también impone desafíos en términos de costos y tiempos de desarrollo.
En ese marco, los ejecutivos coincidieron en que el crecimiento del sector requerirá planificación de largo plazo e inversiones sostenidas en infraestructura, tanto en producción como en transporte y licuefacción. La articulación entre el sector privado y el Estado será clave para sostener ese proceso.
Con un mercado interno ya abastecido y un horizonte exportador en expansión, Vaca Muerta entra en una nueva etapa. Para los CEOs, el potencial está claro: convertir el shale argentino en un jugador relevante a nivel global. El ritmo al que se concrete dependerá, coinciden, de la capacidad de ejecutar inversiones y sostener reglas de juego estables.