Neuquén prepara un nuevo esquema de control de las emisiones de metano de la actividad hidrocarburífera, con el objetivo de pasar progresivamente de las estimaciones basadas en factores genéricos a sistemas que permitan medir con mayor precisión cuánto se emite, dónde se producen las emisiones y cuáles son sus causas.
El cambio tendrá un primer paso concreto en septiembre, cuando comenzarán a recibirse los primeros reportes obligatorios de las empresas del sector. La información será elaborada bajo criterios metodológicos comunes y estará sujeta a verificación por terceros.
La estrategia es impulsada por la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Subsecretaría de Cambio Climático. Según explicó su titular, Santiago Nogueira, uno de los principales desafíos consiste en que las emisiones de metano pueden ser variables y no necesariamente continuas.
“Una emisión de metano no es necesariamente continua. Puede darse en distintas fuentes, en distintos momentos y con diferentes magnitudes. Eso hace que sea más difícil cuantificarla”, explicó. El nuevo sistema de monitoreo, reporte y verificación apunta a construir una base de información más precisa sobre las emisiones y utilizar esos datos para orientar las acciones de mitigación.
Del cálculo a la medición
A diferencia del dióxido de carbono generado por la combustión, cuyas emisiones pueden estimarse en función del combustible utilizado y factores de emisión conocidos, el metano presenta mayores dificultades para su cuantificación. Una válvula, un tanque, un compresor, un venteo o una combustión incompleta pueden convertirse en fuentes de emisión. Incluso instalaciones similares pueden presentar comportamientos diferentes.
Además, una fuga puede producirse durante un período limitado y desaparecer antes de una inspección o del paso de un satélite. Por eso, la Provincia busca complementar los cálculos tradicionales con herramientas de medición directa.
“Lo que se requiere es avanzar, no solamente en estimaciones realizadas con factores genéricos, sino hacia la medición directa”, sostuvo Nogueira. Los primeros reportes obligatorios permitirán establecer una línea de base, comparar el comportamiento de distintas operaciones y determinar cuáles son las fuentes que requieren mayor atención.
Satélites, drones y medición en campo
La estrategia no contempla una única tecnología para detectar las emisiones. La Provincia trabaja con distintas herramientas que permiten observar el problema desde diferentes escalas. Los satélites pueden cubrir grandes extensiones e identificar eventos de emisiones significativas. Los drones y aeronaves permiten realizar relevamientos específicos, mientras que las cámaras ópticas de gas ayudan a detectar emisiones en equipos e instalaciones. A estas herramientas se suman los instrumentos de medición directa, que permiten determinar con mayor precisión la magnitud de una emisión.
Neuquén también recibe información del Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS), desarrollado por el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El sistema integra observaciones de 35 instrumentos satelitales para localizar grandes eventos de emisión y notificar a las jurisdicciones involucradas.
Pero una alerta satelital es apenas el comienzo del proceso. La Provincia debe identificar la instalación involucrada, contrastar la información con los datos operativos y, cuando corresponde, realizar una inspección para determinar el origen del evento y solicitar medidas correctivas. El objetivo es construir una cadena de control que permita detectar, atribuir, inspeccionar, corregir y volver a medir.
La reducción de emisiones tiene además una dimensión económica y productiva. El metano es el principal componente del gas natural y, cuando se libera a la atmósfera, no sólo genera un impacto climático: también implica perder un recurso energético que podría ser aprovechado.
“Si logramos capturarlo y evitamos emitirlo a la atmósfera, estamos recuperando un recurso energético valioso. Mitigar metano es comprometerse ambientalmente y también defender los recursos de la provincia”, afirmó Nogueira. Entre las medidas que pueden contribuir a reducir las emisiones se encuentran la detección y reparación de fugas, el reemplazo de equipos emisores, la recuperación de vapores y el aprovechamiento del gas que actualmente se pierde. La posibilidad de reducir emisiones con tecnologías ya disponibles coloca al monitoreo como una herramienta central para identificar dónde resulta más efectivo intervenir.
Neuquén reunirá a especialistas en septiembre
En este contexto, la provincia realizará el 15 y 16 de septiembre en la ciudad de Neuquén el encuentro “Vaca Muerta Metano Near Zero”, que reunirá a autoridades, organismos internacionales, empresas, universidades y especialistas. La primera jornada se desarrollará en el Centro de Convenciones Domuyo y estará enfocada en políticas públicas, experiencias de mitigación, tecnologías disponibles y tendencias regulatorias.
El segundo día tendrá lugar en el Instituto Vaca Muerta – Polo Científico Tecnológico y tendrá un perfil más técnico. Allí se abordarán herramientas de monitoreo satelital, metodologías de medición, cámaras ópticas de gas, verificación independiente y prácticas para reducir fugas y venteos.
El encuentro busca acompañar el proceso que Neuquén ya puso en marcha para mejorar la información disponible sobre las emisiones y fortalecer las herramientas de control. La participación será gratuita, con inscripción previa y cupos limitados. El programa y el formulario de inscripción están disponibles en el sitio oficial del encuentro. El desafío para la Provincia será transformar la creciente capacidad de detección en información verificable y acciones concretas de reducción, en un contexto en el que Vaca Muerta continúa aumentando su escala productiva.