América Latina y el Caribe inició 2026 con una fuerte recuperación de su generación eléctrica impulsada por la hidroelectricidad, que volvió a demostrar su papel central en la seguridad energética regional. Durante enero, la producción de electricidad alcanzó los 171 TWh, un 9,6% más que el mes anterior, gracias principalmente a una mejora en las condiciones hidrológicas y a una mayor disponibilidad de recursos hídricos.
Según el último informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), la hidroelectricidad aportó el 44,5% de toda la electricidad generada en la región, ratificando su posición como la principal fuente energética de América Latina y el Caribe. El incremento de los caudales permitió reducir restricciones operativas en varios sistemas eléctricos y desplazar parcialmente generación térmica de mayor costo.
Los datos reflejan que, pese al avance de las energías solar y eólica en los últimos años, las centrales hidroeléctricas continúan siendo la columna vertebral del sistema eléctrico regional. Su capacidad para generar energía de forma continua y gestionar grandes volúmenes de demanda sigue siendo un factor clave para garantizar la estabilidad operativa de las redes eléctricas.
La recuperación hídrica también tuvo impacto en los costos de generación. El mayor despacho de energía hidroeléctrica contribuyó a reducir la utilización de centrales térmicas más costosas, favoreciendo una disminución de los costos marginales en diversos mercados eléctricos de la región. El informe destaca que la fortaleza de la hidroelectricidad resulta especialmente relevante en un contexto de creciente incorporación de energías renovables variables.
Durante enero, la generación solar registró una caída del 30%, mientras que la eólica retrocedió un 11% y la geotermia un 36% respecto de diciembre. Estas fluctuaciones reflejan la dependencia de las condiciones climáticas y ponen de relieve la importancia de contar con tecnologías capaces de garantizar estabilidad y respaldo operativo.
En ese escenario, la energía hidroeléctrica continúa actuando como un recurso gestionable que permite equilibrar la oferta y la demanda eléctrica, complementando el crecimiento de las renovables no convencionales. El predominio hidroeléctrico también explica buena parte del liderazgo mundial que exhibe América Latina en materia de generación limpia.
De acuerdo con OLACDE, el índice de renovabilidad de la matriz eléctrica regional alcanzó el 66% en enero, uno de los más elevados del mundo. Doce de los 27 países miembros superaron ese promedio regional, encabezados por Paraguay, que mantiene una matriz eléctrica completamente renovable. También sobresalen Costa Rica, Uruguay, Ecuador, Belice, Colombia, Brasil y Venezuela, todos con niveles superiores al 85% de generación limpia.
La abundancia de recursos hidroeléctricos ha permitido que gran parte de la región avance hacia sistemas eléctricos con bajas emisiones, convirtiendo a las represas y centrales hidroeléctricas en activos fundamentales para cumplir objetivos climáticos sin comprometer la confiabilidad del suministro.
Si bien la hidroelectricidad lidera la matriz, el informe señala que el gas natural continúa desempeñando un papel estratégico como fuente de respaldo. Las centrales térmicas representaron el 31,3% de la generación regional durante enero, mientras que el gas natural explicó el 23,8% del total eléctrico. Su flexibilidad operativa permite responder rápidamente a variaciones de demanda y compensar la intermitencia de otras fuentes renovables. La combinación entre hidroelectricidad, gas natural y energías renovables emergentes aparece así como uno de los pilares del modelo energético latinoamericano, que busca avanzar en la descarbonización sin perder confiabilidad.