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Minería: energía y logística, los desafíos que enfrenta el crecimiento en América Latina

Un informe de Aggreko advierte que la disponibilidad de energía, agua y logística será determinante para sostener nuevas inversiones mineras a nivel regional.

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Para Aggreko, la disponibilidad y confiabilidad de la energía condicionan directamente los costos y la capacidad de crecimiento de una mina.

La expansión de la minería en América Latina enfrenta un desafío que va más allá de la extracción de minerales: garantizar energía, agua, logística e infraestructura suficientes para sostener operaciones cada vez más exigentes. Así lo plantea un informe de Aggreko, que analiza el escenario minero regional y advierte que la continuidad de los proyectos dependerá cada vez más de la capacidad para asegurar un suministro energético estable, competitivo y disponible las 24 horas.

La situación adquiere especial relevancia en los proyectos ubicados en zonas alejadas de los grandes centros urbanos, donde el acceso a redes eléctricas, caminos, combustibles, repuestos y personal especializado puede convertirse en un factor determinante para la productividad.

El reporte señala que la minería necesita una cadena logística capaz de responder a condiciones geográficas y climáticas complejas. Carreteras, ferrocarriles, puertos y pasos fronterizos forman parte de una infraestructura crítica que conecta las operaciones con los centros de abastecimiento y los mercados internacionales.

Para Aggreko, la disponibilidad y confiabilidad de la energía condicionan directamente los costos y la capacidad de crecimiento de una mina. El consumo eléctrico atraviesa prácticamente toda la operación: desde el bombeo de agua y el procesamiento del mineral hasta los sistemas de ventilación subterránea, correas transportadoras, iluminación, climatización y mantenimiento de equipos.

Por ese motivo, las empresas están evaluando alternativas para reducir su dependencia de las redes convencionales. Entre ellas aparecen la generación propia, sistemas híbridos y soluciones de respaldo, especialmente en regiones donde las redes de transmisión no tienen capacidad suficiente.

El informe cita el caso de México, donde las limitaciones de infraestructura eléctrica llevaron a algunas compañías a revisar sus estrategias de abastecimiento energético. En Ecuador, la dependencia de la generación hidroeléctrica también expuso al sector durante los períodos de sequía. Frente a las interrupciones, algunas empresas recurrieron a generación propia para garantizar la continuidad de sus operaciones.

Minerales críticos y transición energética

El escenario también está marcado por el crecimiento de la demanda de minerales vinculados con la transición energética.

El cobre, el litio y las tierras raras adquieren un papel estratégico debido a su utilización en baterías, vehículos eléctricos, redes e infraestructura energética.

En Perú, el informe destaca el potencial de los depósitos de cobre y la tendencia a diversificar las fuentes de energía utilizadas por las compañías mineras. La sostenibilidad y la trazabilidad también ganan espacio en la planificación de los proyectos. En Brasil, el Instituto Brasileiro de Mineração (IBRAM) señala la importancia de los minerales críticos para el desarrollo de tecnologías limpias. El país podría ocupar una posición estratégica como proveedor, aunque para ello deberá incrementar su producción. Chile, por su parte, combina una fuerte expansión de las energías renovables con una elevada demanda de minerales, particularmente de cobre. El desarrollo de nueva infraestructura eléctrica aparece como uno de los puntos centrales para acompañar ese crecimiento.

El informe también pone el foco en Argentina y anticipa un escenario de expansión de la actividad minera, aunque acompañado por mayores exigencias de infraestructura. El país aparece ya no solamente como un productor relevante de litio, sino como una plataforma con potencial para ampliar su participación en otros minerales críticos y desarrollar una cartera más diversificada de proyectos.

En este contexto, la disponibilidad de energía será uno de los factores que determinarán la velocidad de crecimiento de las nuevas inversiones. La ecuación, según Aggreko, será cada vez más amplia: no alcanzará con contar con recursos minerales. Los proyectos deberán disponer de energía confiable, agua, caminos, logística y capacidad para responder ante contingencias.

Para Argentina, el desafío será acompañar el crecimiento de la minería con infraestructura suficiente para que los nuevos proyectos puedan operar de manera continua, competitiva y sostenible. La transición energética, paradójicamente, incrementará esa presión: cuanto mayor sea la demanda mundial de minerales para tecnologías limpias, mayor será también la necesidad de energía e infraestructura para producirlos.

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