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De los primeros pasos al boom: Jorge Sapag y el futuro de Vaca Muerta

De las primeras gestiones para impulsar el shale al objetivo de alcanzar dos millones de barriles diarios en 2035, Jorge Sapag repasó la transformación de Vaca Muerta y puso el foco en una cuestión central: cómo convertir la riqueza energética en desarrollo duradero para Neuquén y el país.

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El exgobernador de Neuquén repasó los orígenes del desarrollo no convencional y advirtió sobre la necesidad de diversificar la economía para aprovechar el crecimiento de Vaca Muerta. (Anahí Cárdena)

En el marco de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, que se realiza en Neuquén, el exgobernador Jorge Sapag defendió el papel estratégico de Vaca Muerta para la Argentina, pero advirtió que el crecimiento de la producción de petróleo y gas debe acompañarse con una economía más diversificada, nuevas cadenas de valor y empleo calificado.

Durante una entrevista en el stand de Mejor Energía, Sapag repasó los primeros años del desarrollo no convencional, recordó las discusiones políticas que acompañaron su expansión y proyectó que la producción petrolera podría alcanzar los dos millones de barriles diarios en 2035, de acuerdo con su estimación. También se refirió al vínculo entre el gobernador Rolando Figueroa y el presidente Javier Milei, y sostuvo que el Movimiento Popular Neuquino (MPN) debe priorizar la gobernabilidad provincial.

El exmandatario presentó su mirada en un momento en que Vaca Muerta ocupa un lugar central en la estrategia energética argentina. Para Sapag, el desafío ya no consiste solamente en aumentar la extracción de hidrocarburos: también implica transformar esa riqueza en desarrollo económico sostenible, infraestructura y oportunidades para las próximas generaciones.

 

Jorge Sapag advirtió sobre el riesgo de depender de Vaca Muerta

Sapag destacó la magnitud que alcanzó la industria hidrocarburífera desde que comenzaron a impulsarse los recursos no convencionales en Neuquén. Recordó los viajes a Canadá y las gestiones de los años 2008, 2009 y 2010, cuando todavía se buscaba instalar el potencial de la formación.

“Nunca imaginábamos esta realidad”, afirmó al comparar aquellos primeros pasos con la dimensión que adquirió la actividad energética.

El exgobernador sostuvo que Neuquén pasó a ocupar un lugar determinante en el abastecimiento nacional y en el comercio exterior argentino, con una producción que contribuye a reducir la necesidad de importar energía y ampliar las exportaciones.

Sin embargo, planteó que el éxito de Vaca Muerta también abre un desafío estructural. Para evitar la llamada maldición de los recursos naturales, consideró necesario impedir que la economía quede atada a una sola actividad.

Como ejemplos de los riesgos asociados a la dependencia de un recurso, mencionó a Holanda, el Congo, Venezuela y Colombia, países que atravesaron distintas experiencias vinculadas con la concentración económica en sectores específicos.

“No podemos caer en un monocultivo ni depender solamente de esto”, sostuvo. En su visión, la oportunidad consiste en desarrollar proveedores, agregar valor a la producción y ampliar las actividades económicas que puedan sostener el crecimiento de Neuquén y del país.

 

De 700.000 a dos millones de barriles diarios: la proyección de Sapag

Al evaluar la evolución de la industria, Sapag recordó que el declive de la producción convencional había generado preocupación por el abastecimiento energético argentino y por los ingresos de las provincias productoras.

Según su planteo, sin el desarrollo no convencional Neuquén podría haber quedado reducida a una producción cercana a los 15.000 barriles diarios de petróleo y 15 millones de metros cúbicos de gas por día. Se trata de una estimación contrafáctica expuesta por el exgobernador, no de una medición de producción actual.

Jorge Sapag durante la entrevista sobre el futuro de Vaca Muerta en la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026. (Anahí Cárdena)

En contraste, destacó la expansión registrada con Vaca Muerta y mencionó un nivel de producción petrolera cercano a los 700.000 barriles diarios, antes de proyectar una nueva etapa de crecimiento.

Su objetivo de referencia es llegar a los dos millones de barriles diarios en 2035. Para alcanzar ese volumen, la industria necesitará sostener las inversiones, ampliar su capacidad productiva y desarrollar la infraestructura necesaria para transportar y comercializar los hidrocarburos.

Sapag consideró que ese horizonte representa tanto un logro como una responsabilidad. El crecimiento energético, afirmó, debe traducirse en beneficios más amplios para la sociedad y no limitarse a los resultados de las compañías productoras.

 

Empleo, capacitación y desarrollo de proveedores

El impacto laboral fue otro de los puntos centrales de la entrevista. Sapag señaló que la expansión de Vaca Muerta generó decenas de miles de puestos de trabajo y sostuvo que la actividad podría seguir creando nuevas oportunidades.

En ese sentido, mencionó 80.000 puestos de trabajo generados y estimó que durante los próximos 12 años podrían sumarse otros 100.000. Esas cifras corresponden a sus declaraciones durante la entrevista y requieren una fuente estadística específica para determinar su alcance y metodología.

El exgobernador advirtió, además, que el crecimiento del empleo no depende exclusivamente de la cantidad de inversiones. También requiere formación técnica, capacitación profesional y preparación para cubrir los perfiles que demanda la industria.

A la vez, remarcó la necesidad de generar oportunidades laborales para los habitantes de Neuquén y de la región. El objetivo, desde su perspectiva, es que el desarrollo energético impulse actividades complementarias y permita ampliar la participación de trabajadores y empresas locales.

La diversificación aparece así como uno de los principales desafíos de la próxima etapa: convertir la expansión de los hidrocarburos en una red productiva que incluya servicios, industria, logística y proveedores.

 

Vaca Muerta y la transición energética mundial

Sapag también analizó el lugar que podrían ocupar el petróleo y el gas en el escenario internacional. Consideró que, pese al avance de las energías limpias, los hidrocarburos seguirán siendo necesarios durante las próximas décadas.

Vinculó esa perspectiva con el aumento de la demanda energética asociado a la inteligencia artificial, el minado de criptomonedas y la expansión de los centros de datos.

En su interpretación, una de las primeras etapas de la transición energética consiste en desplazar al carbón por fuentes que generen menos emisiones durante su utilización. En ese proceso, el gas natural podría desempeñar un papel relevante.

El exgobernador también planteó la posibilidad de ampliar los mercados para el gas de Vaca Muerta, incluso mediante exportaciones marítimas a China.

Esa posibilidad se relaciona con uno de los grandes desafíos de la industria argentina: desarrollar las inversiones y la infraestructura de transporte, licuefacción y exportación necesarias para llegar a nuevos compradores.

La oportunidad internacional, sin embargo, no elimina los desafíos locales. Para que el aumento de la demanda se traduzca en inversiones sostenidas, será necesario contar con proyectos competitivos, reglas previsibles y capacidad para abastecer tanto al mercado interno como a los clientes externos.

 

El papel del RIGI y la relación entre Neuquén y la Nación

En el plano político y económico, Sapag destacó la importancia de la coordinación entre el Gobierno nacional y la administración provincial para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta.

El exgobernador consideró que la estabilización macroeconómica constituye una responsabilidad central del presidente Javier Milei y sostuvo que la expansión energética puede contribuir a resolver problemas estructurales de la economía argentina.

A la vez, señaló que una mayor estabilidad puede favorecer nuevas inversiones y acelerar el crecimiento de la producción.

En ese marco, mencionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta que puede contribuir a impulsar proyectos de gran escala. También valoró el capítulo de hidrocarburos de la Ley de Bases y el proceso de acuerdos entre la Provincia y la Nación.

Sapag describió esa relación como una forma de federalismo de coordinación y concertación. En su visión, las diferencias partidarias no deberían impedir la construcción de acuerdos en torno a una actividad que considera estratégica para el país.

También se refirió a la relación entre Milei y el gobernador Rolando Figueroa. Aunque reconoció que ambos representan espacios políticos diferentes y pueden mantener diferencias de pensamiento, destacó el respaldo presidencial a los resultados alcanzados por Neuquén en materia energética.

 

El recuerdo de Chevron y el inicio del desarrollo no convencional

Al repasar los orígenes de Vaca Muerta, Sapag recordó las resistencias políticas, sindicales y sociales que acompañaron las primeras decisiones para impulsar la fractura hidráulica y el desarrollo de Loma Campana.

El exgobernador mencionó las discusiones sobre el acuerdo entre YPF y Chevron, las objeciones a sus cláusulas confidenciales y las protestas que rodearon el tratamiento legislativo del proyecto.

Uno de los hitos que destacó fue la aprobación de la Ley provincial 2867, en agosto de 2013, vinculada con el acuerdo para desarrollar Loma Campana. Al año siguiente, la Ley nacional 27.007 modificó el marco normativo de los hidrocarburos y acompañó la expansión de los desarrollos no convencionales.

Para Sapag, aquellas decisiones forman parte de una secuencia que permitió pasar de las expectativas iniciales a una industria con peso creciente en la producción nacional.

El exmandatario explicó que su libro Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina busca reconstruir ese recorrido con datos, proyecciones y experiencias personales. También reconoció que existen discusiones y entretelones que no incluyó en la publicación.

La historia, según su relato, no estuvo exenta de conflictos: incluyó negociaciones, cuestionamientos a la fractura hidráulica, tensiones sindicales y disputas políticas sobre el rumbo que debía tomar la provincia.

 

Jorge Sapag y su posición frente al futuro del MPN

La entrevista también abordó la situación del Movimiento Popular Neuquino, el partido que gobernó la provincia durante décadas y al que Sapag continúa vinculado políticamente.

El exgobernador sostuvo que la fuerza quedó debilitada después de perder la elección provincial y consideró que actualmente no cuenta con la fortaleza dirigencial necesaria para afrontar una nueva competencia en las mismas condiciones que en otras etapas.

Por ese motivo, afirmó que decidió tomar distancia de las disputas electorales y concentrarse en la gobernabilidad de Neuquén.

“Primero la provincia, después el partido y, por último, los dirigentes”, recordó al citar la carta orgánica del MPN.

Sapag planteó que los legisladores provinciales y los intendentes de esa fuerza deben contribuir al funcionamiento institucional, aun desde la oposición. Mencionó como parte de esa responsabilidad las obras de infraestructura, los hospitales, las escuelas y las rutas que necesita la provincia.

También aclaró que su posición es personal y que la definición sobre el rumbo partidario corresponde a las autoridades orgánicas del MPN.

 

Vaca Muerta ante una nueva etapa de crecimiento

Las declaraciones de Sapag sintetizan una de las discusiones centrales sobre el futuro energético argentino: cómo aprovechar el crecimiento de la producción de petróleo y gas para impulsar el desarrollo económico más allá de los yacimientos.

La expansión productiva, la apertura de mercados internacionales y los incentivos a las grandes inversiones ofrecen oportunidades, pero también exigen resolver necesidades de infraestructura, formación laboral y desarrollo industrial.

En Neuquén, el desafío consiste en acompañar el crecimiento de Vaca Muerta con más actividad económica, servicios públicos y oportunidades para la población. En el plano nacional, el objetivo es sostener el abastecimiento interno, consolidar las exportaciones y reducir la vulnerabilidad energética.

La proyección de dos millones de barriles diarios para 2035 plantea una referencia de largo plazo. Su cumplimiento dependerá de la evolución de las inversiones, la productividad, los mercados y las obras necesarias para evacuar la producción.

Por ahora, el mensaje de Sapag apunta a una doble tarea: continuar desarrollando el potencial energético de Vaca Muerta y evitar que esa riqueza se convierta en una dependencia económica. El resultado de esa combinación será clave para determinar cuánto de la expansión hidrocarburífera podrá transformarse en desarrollo duradero para Neuquén y la Argentina.

 

La entrevista completa:

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