Un principio de acuerdo alcanzado en Medio Oriente —que extiende el cese al fuego y encamina la reapertura del Estrecho de Ormuz— comenzó a distender los mercados globales de energía. Con este escenario, el precio del petróleo Brent podría sufrir un importante retroceso.
De acuerdo con el informe de FIX SCR, esta normalización marca un punto de inflexión para la economía argentina, generando un impacto heterogéneo: mientras que los sectores exportadores ven reducirse parte de su renta extraordinaria, las actividades orientadas al mercado interno y a la energía encuentran un marco de mayor previsibilidad para consolidar sus operaciones.
Tras cerrar 2025 con un promedio de 800 mil barriles diarios (un 13% más interanual) y exportaciones por 62 millones de barriles (USD 4.070 millones), se proyecta que la producción alcance los 900.000 a 950.000 barriles diarios en 2026.
Las compañías del sector disponen de una sólida ventana para optimizar su estructura de capital, reducir costos de financiamiento, desendeudarse y acelerar inversiones en infraestructura de evacuación.
Metales básicos y aluminio
Por el lado de la minería y los metales básicos, el impacto tras el acuerdo es diferenciado. En el sector de aluminio los precios sostienen una trayectoria firme por encima de los USD 3.400 por tonelada, impulsados por un déficit de oferta global preexistente, las restricciones autoimpuestas por China y las secuelas logísticas en el Golfo. FIX estima que la normalización será gradual debido a las limitaciones energéticas internacionales y los costos de reposición de la capacidad productiva dañada.
En Siderurgia la iindustria uestra un comportamiento más neutral condicionado fuertemente por el pulso de la demanda doméstica y la obra pública en el mercado interno.
Entretanto el agro experimenta un alivio parcial en los costos de fertilizantes (como la urea) y combustibles, aunque compensado por una corrección en el precio de los granos. En contraste, las refinerías (downstream) enfrentan márgenes desafiantes al no poder trasladar plenamente el costo del crudo a los surtidores locales.
Por su parte, sectores como consumo masivo, real estate y aerolíneas comienzan a registrar un respiro marginal en sus costos operativos a medida que la cadena logística global recobra estabilidad, operando en un contexto de demanda interna todavía prudente y selectiva.