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El petróleo caro vuelve a poner a Vaca Muerta en el centro del mapa energético mundial

La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsó una revisión alcista de las proyecciones internacionales para el petróleo. En ese contexto, Vaca Muerta aparece como una de las regiones con mayor potencial para cubrir parte de la demanda global.

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Las restricciones sobre el Estrecho de Ormuz reavivaron la preocupación por el abastecimiento energético mundial.

La prolongación del conflicto en Medio Oriente está generando un cambio profundo en el mercado energético internacional. Las principales entidades financieras del mundo ya revisaron al alza sus proyecciones para el petróleo y algunas, como Citigroup, incluso contemplan escenarios en los que el barril Brent alcance los US$ 150 durante 2026.

Detrás de esta nueva ola alcista aparece un factor clave: las restricciones sobre el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula una porción significativa del petróleo mundial. La incertidumbre sobre el abastecimiento global, sumada a una caída de la producción internacional y al descenso de los inventarios, modificó las expectativas de bancos, organismos multilaterales y operadores energéticos.

Para Argentina, y particularmente para Vaca Muerta, el nuevo contexto abre una ventana de oportunidad que no se observaba desde la crisis energética internacional de 2022.

La preocupación por la seguridad energética volvió a instalarse en los principales mercados consumidores. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, las restricciones en Ormuz retiraron del mercado cerca de 14 millones de barriles diarios, obligando a gobiernos y empresas a replantear sus estrategias de abastecimiento.

En ese escenario, los países productores ubicados fuera de Medio Oriente ganan relevancia. Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina aparecen entre las regiones con mayor potencial para compensar parte de las interrupciones de suministro.

La ventaja de Vaca Muerta radica en que se trata de uno de los reservorios de shale oil y shale gas más importantes del mundo, con costos de producción cada vez más competitivos y una curva de aprendizaje que permitió aumentar significativamente la productividad de los pozos durante los últimos años.

La gran incógnita es cuánto tiempo permanecerá restringida la oferta mundial.

Un Brent estabilizado por encima de los US$ 90 o US$ 100 por barril mejora sustancialmente la rentabilidad de los proyectos no convencionales argentinos. Si bien muchas áreas de Vaca Muerta son rentables con precios considerablemente más bajos, un escenario de petróleo caro acelera decisiones de inversión, facilita el financiamiento de nuevas obras y mejora la capacidad de las compañías para expandir la actividad.

La ecuación resulta particularmente atractiva para las empresas que ya tienen desarrollos en marcha y capacidad de incrementar rápidamente la producción destinada a exportación. Además, el fortalecimiento de los precios internacionales mejora las perspectivas de generación de divisas para la economía argentina, uno de los principales desafíos macroeconómicos del país.

Sin embargo, la oportunidad también expone una limitación conocida: la infraestructura. Durante los últimos años, la expansión de la producción avanzó más rápido que la capacidad de transporte y evacuación. Aunque la puesta en marcha de nuevos oleoductos y proyectos de ampliación permitió aliviar algunos cuellos de botella, el crecimiento exportador requiere nuevas inversiones en ductos, terminales portuarias y capacidad logística.

La concreción de iniciativas vinculadas al transporte de crudo hacia la costa atlántica y la ampliación de la capacidad exportadora serán determinantes para que Argentina pueda capitalizar plenamente el nuevo escenario internacional. Los informes de Goldman Sachs, JP Morgan, Citigroup y el Banco Mundial coinciden en un punto: la volatilidad energética llegó para quedarse. Más allá de la evolución inmediata del conflicto en Medio Oriente, el mercado parece haber ingresado en una etapa caracterizada por mayores riesgos geopolíticos y precios estructuralmente más altos.

En ese contexto, Vaca Muerta adquiere un valor estratégico creciente. No sólo por la magnitud de sus recursos, sino también porque ofrece al mercado internacional una fuente de suministro ubicada fuera de las zonas de conflicto que hoy concentran las mayores preocupaciones.

La posibilidad de que el Brent se mantenga durante varios años en niveles elevados podría acelerar el proceso de transformación de Argentina en un exportador energético relevante. El desafío será convertir esa oportunidad coyuntural en una ventaja competitiva permanente mediante más inversiones, infraestructura y previsibilidad regulatoria.

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