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Vaca Muerta avanza en nuevas tecnologías para extender la vida útil de sus pozos

La industria comienza a evaluar técnicas de recuperación mejorada para aumentar la producción de pozos maduros. La inyección cíclica de gas lidera los ensayos y abre una nueva etapa para el desarrollo del shale.

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De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, a junio de 2026 existen más de 600 pozos en la formación que producen menos de cinco metros cúbicos diarios de petróleo

La industria hidrocarburífera comenzó a mirar una nueva etapa en el desarrollo de Vaca Muerta. Mientras la actividad continúa enfocada en la perforación de nuevos pozos, las operadoras ya analizan tecnologías que permitan extender la vida útil de los yacimientos no convencionales y recuperar parte del petróleo que permanece atrapado en la roca.

La denominada recuperación mejorada (Enhanced Oil Recovery o EOR) aparece como una de las principales alternativas para incrementar la producción de los pozos que, luego de tres o cuatro años de actividad, ingresan en una etapa de declinación natural.

Según explicó Gerardo Tennerini, fundador de la consultora GtoG Energy, Vaca Muerta ya cuenta con una cantidad significativa de pozos maduros que podrían convertirse en candidatos para este tipo de tecnologías. De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, a junio de 2026 existen más de 600 pozos en la formación que producen menos de cinco metros cúbicos diarios de petróleo. Para los especialistas, esa infraestructura ya desarrollada representa una oportunidad para aumentar la recuperación sin necesidad de perforar nuevos pozos.

La técnica que concentra hoy la mayor atención de la industria es la inyección cíclica de gas. El procedimiento consiste en inyectar gas dentro del mismo pozo, mantenerlo cerrado durante un período para favorecer la interacción con el petróleo atrapado en la roca y luego reanudar la producción.El objetivo es movilizar hidrocarburos que no pudieron extraerse durante la etapa inicial de explotación, mejorando el factor de recuperación del reservorio.

Además de la inyección de gas, también se evalúan otras alternativas, como el uso de surfactantes mezclados con agua para modificar las propiedades de la roca y facilitar el desplazamiento del petróleo. Sin embargo, estas tecnologías aún se encuentran en etapas de laboratorio y de pruebas preliminares.

A diferencia de los yacimientos convencionales, donde la recuperación terciaria utiliza pozos inyectores y productores separados, en el shale la estrategia cambia completamente. Debido a la baja permeabilidad de la roca, la inyección se realiza sobre el mismo pozo que posteriormente volverá a producir.

Este esquema obliga a diseñar nuevas estrategias de ingeniería y demanda importantes inversiones en equipos de compresión de alta presión y adecuación de instalaciones de superficie. No obstante, la disponibilidad de gas en la Cuenca Neuquina representa una ventaja para el desarrollo de estos proyectos.

Si bien la recuperación mejorada todavía no constituye una prioridad para las operadoras, el sector considera que será una herramienta cada vez más relevante a medida que maduren los miles de pozos perforados durante los últimos años.

La experiencia acumulada en los principales desarrollos shale de Estados Unidos servirá como referencia para adaptar estas tecnologías a las condiciones geológicas de Vaca Muerta. En ese escenario, la industria espera que durante los próximos años se multipliquen los pilotos y las pruebas de campo, con el objetivo de abrir una nueva etapa de crecimiento basada en maximizar el aprovechamiento de los recursos ya descubiertos.

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